Rocío Mora sobre la trata en España: "Las mujeres somos una moneda de cambio, un producto rentable para las mafias"

La trata con fines de explotación sexual es una esclavitud moderna que afecta a 4,5 millones de personas en todo el mundo, de las cuales un 79% son mujeres y niñas. Así lo denuncia Rocío Mora, directora ejecutiva de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP), quien insiste en que el foco debe ponerse sobre los responsables: “Las mafias, los proxenetas, los puteros”. La organización lleva más de 40 años luchando contra esta lacra y visibilizando una realidad que, según Mora, está presente en nuestros barrios y ciudades. La clave de la eficacia de APRAMP reside en sus equipos, formados por supervivientes de la trata que un día estuvieron en esa misma situación. Ellas, que ya están recuperadas y contratadas por la entidad, son quienes van a los lugares donde hay potenciales víctimas para informarles de que hay una salida. “Si no tuviéramos a estas mujeres, no seríamos eficaces”, afirma Mora, destacando la importancia de conocer su cultura, su idioma y la realidad de sus países de origen para poder ayudarlas de forma efectiva. Las víctimas llegan a la asociación con un miedo inmenso, lo que dificulta que puedan relatar su historia. “Yo me encuentro a mujeres que no pueden contar porque tienen muchísimo miedo”, explica la directora de APRAMP. Según detalla, se tardan meses en lograr que verbalicen cómo fueron captadas, engañadas y trasladadas hasta acabar en lugares donde, a menudo, ni siquiera saben que están en España. Mora subraya que se trata de “violencia en su grado máximo” y que muchas de ellas “no tienen identidad” porque las mafias les retiran sus documentos. APRAMP ha atendido a mujeres de 49 nacionalidades diferentes, aunque actualmente preocupan especialmente los casos procedentes de Venezuela, Colombia, Paraguay y Rumanía. Sin embargo, Rocío Mora insiste en que no se puede hablar de un perfil concreto, ya que la vulnerabilidad es el factor clave. “Las mujeres somos moneda de cambio en cualquier lugar al que vayamos, y esa moneda de cambio siempre significa algo económico. Somos rentables, somos un producto, somos una mercancía”, sentencia. La colaboración ciudadana es fundamental para acabar con esta lacra. Mora hace un llamamiento a la sociedad para que informe de situaciones sospechosas, como los flyers de prostitución que se encuentran en los coches. “Si la sociedad no nos ayuda y no nos apoya en esto, miles de mujeres van a seguir siendo rentables para esas mafias”, advierte. Cualquier persona puede contactar con el teléfono 24 horas de APRAMP para alertar de un posible caso, un gesto que puede ser el primer paso para liberar a una mujer de la explotación. La asociación también impulsa campañas de sensibilización como “Puntadas de Dignidad”, que visibiliza las historias de superación de nueve mujeres a través del arte y la moda. El objetivo final, según Mora, es que con la implicación de todos, desde las instituciones y las fuerzas de seguridad hasta el último ciudadano, se consiga que “España no sea un lugar fácil para explotar a mujeres”.