Solidaridad frente a la angustia por las inundaciones en Alcolea: "Estaban acompañados por sus vecinos y la parroquia"

La reciente borrasca ha dejado una profunda huella en Córdoba, especialmente en la barriada de Alcolea. Aún permanecen 21 viviendas afectadas en la zona de la Ribera Baja y Las Cigüeñas, y sus familias no han podido ser realojadas. Desde el pasado jueves, han estado desalojadas en esta zona hasta 224 viviendas, con 365 personas afectadas. Ante esta situación, han surgido varias iniciativas solidarias encabezadas por el párroco local, Pablo Lora, para dar apoyo a los damnificados. La iniciativa de ayuda surgió "por amor, para salir al encuentro de nuestros vecinos", explica el párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles. Inspirado en una cita de la escritura, "las aguas torrenciales no podrán apagar el amor", Lora movilizó a la parroquia, a la hermandad de la Virgen de los Dolores y a numerosos bares, restaurantes y comercios locales para ofrecer un refugio a los afectados. El objetivo principal era proporcionar no solo bienes materiales como un caldo caliente, un bocadillo, colchones y mantas, sino también consuelo y cariño para afrontar la adversidad. La intención era clara, según el párroco: "Intentar hablar de otra cosa para no vivir en ese bucle de desesperanza y de miedo". Los rostros de los vecinos reflejaban la preocupación y la angustia, con el recuerdo de las graves inundaciones del año 2010 muy presente. "La conversación recurrente giraba en torno a hasta dónde había llegado el agua en aquella ocasión, una incertidumbre que se suma a no saber qué se encontrarán al regresar a sus hogares", explica eLpárroco. A pesar de la difícil situación, los vecinos se han mostrado muy agradecidos por el apoyo recibido. El poder estar cerca de sus casas para vigilar la crecida del río y sentirse arropados por su comunidad ha sido un gran alivio, tal y como destaca Pablo Lora: "estaban acompañados de sus vecinos y de la parroquia, que era lo más importante". Este suceso ha puesto de manifiesto el valioso tejido social y humano de Alcolea, donde los vecinos "se apoyan mucho mutuamente en lo bueno y en la adversidad". La situación ha mejorado ligeramente y algunas familias ya han podido regresar a sus hogares. La tregua de la lluvia, ahora una leve llovizna, aporta una dosis de optimismo. Sin embargo, la cautela se mantiene, ya que la evolución dependerá del estado de los embalses y las presas y de la cantidad de agua que necesiten desembalsar en los próximos días.