La construcción y el sector de las reformas viven una situación crítica en la provincia de Alicante. Empresas, autónomos y promotores coinciden en el diagnóstico: faltan alrededor de 50.000 albañiles, peones y oficiales cualificados, y el problema ya se traduce en retrasos en obras, aumento de precios y dificultades para atender la demanda de vivienda y rehabilitación.