La compañía Tubos Reunidos ha presentado este lunes un drástico plan de viabilidad que busca asegurar su supervivencia a largo plazo. La medida más contundente es la puesta en marcha de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará a un total de 301 trabajadores entre sus plantas de Amurrio (Álava) y Trapagaran (Bizkaia). Este ajuste de plantilla se suma a la decisión estratégica de interrumpir la actividad de la acería de la fábrica alavesa, un movimiento que la empresa considera clave para su reestructuración. El anuncio se ha producido durante una reunión con los representantes de los trabajadores en la planta de Amurrio, donde se han vivido momentos de tensión ante la magnitud de los ajustes. Según ha detallado la compañía, de los 301 puestos de trabajo afectados, 87 corresponden a personal eventual, cuyo contrato no será renovado, y 214 a trabajadores con contrato fijo. Fuentes sindicales han aportado un mayor desglose, precisando que el ERE impactaría en 274 empleados de Amurrio y otros 27 en la planta de Trapagaran. La dirección de Tubos Reunidos ha calificado el plan como “sólido” y lo ha estructurado en tres áreas de actuación fundamentales para revertir la delicada situación actual. El primer pilar es una diversificación comercial ambiciosa, con una apuesta decidida por mercados que la compañía considera clave. El segundo eje se centra en una drástica reducción de costes, mientras que el tercero aborda la necesaria reestructuración de la deuda y del balance financiero de la empresa. Con la implementación de este conjunto de medidas, la empresa prevé obtener un ebitda positivo a partir de 2027. Este objetivo, según la compañía, es indispensable para “salvaguardar el mantenimiento de su actividad y su futuro”. La dirección ha subrayado la urgencia de la situación, advirtiendo que es imperativo alcanzar un acuerdo tanto en el plano laboral como en el financiero durante las próximas semanas para "evitar la adopción de medidas adicionales como resultado del deterioro experimentado". La medida de mayor impacto industrial, la interrupción de la actividad de la acería de Amurrio, se enmarca dentro de la estrategia de reducción de costes. La empresa justifica esta decisión por la “no existencia de actividad suficiente” provocada por una fuerte caída de los pedidos en los últimos tiempos. Esta falta de demanda, explican, “conlleva que el coste de producción se haya disparado y la haga inviable en las actuales condiciones”, obligando a la externalización de la elaboración de palanquilla y lingote. El plan de reducción de costes no es nuevo, ya que la compañía ya había procedido al cierre de su planta en Estados Unidos. El ERE anunciado ahora es una consecuencia directa de esta reestructuración productiva, afectando tanto al personal vinculado directamente a la acería como a otras áreas que se ven afectadas de forma indirecta por la paralización. A pesar de la dureza del ajuste, Tubos Reunidos ha manifestado su intención de que el proceso se realice “de forma no traumática y progresiva”, ya que debe iniciar en paralelo "un proceso de búsqueda de proveedores competitivos" para los materiales que dejará de producir internamente. El contexto financiero que ha llevado a esta situación es complejo. La compañía ha comunicado que cerró provisionalmente el ejercicio 2025 con unas pérdidas de 71,3 millones de euros. Estas cifras son preliminares y podrían aumentar, ya que todavía está pendiente de incluir el importe del deterioro de los activos afectados por la caída de actividad registrada en Estados Unidos. La deuda financiera neta se elevó a 263,2 millones de euros, lo que hace que la reestructuración del pasivo sea una pieza clave del plan. Para impulsar su actividad futura, la empresa centrará su estrategia comercial en mercados clave y en el desarrollo de productos descarbonizados y de mayor valor añadido. Este giro busca adaptar la oferta de Tubos Reunidos a las nuevas exigencias del mercado y mejorar la rentabilidad, una vez que la estructura de costes y la situación financiera hayan sido saneadas con las medidas presentadas. El éxito del plan depende ahora de la capacidad de la compañía para negociar con los sindicatos y sus acreedores en un tiempo récord. La diputada foral de Promoción Económica de Bizkaia, Ainara Basurko, ha asegurado que la clave para la supervivencia de Tubos Reunidos pasa por "la definición de un proyecto industrial de futuro que tenga el menor impacto posible en el empleo y en las personas trabajadoras". Tras recordar que la empresa, con una de sus dos plantas situada en Bizkaia, en la localidad de Trapagaran, "vive una situación compleja" debido a diferentes factores que la atacan por distintos sitios", la responsable foral ha añadido que, "en esta situación, esta semana va a ser importante de análisis y de compartir mucha información, pero la clave estará para la supervivencia en la definición de un proyecto industrial de futuro que esperemos que tenga el menor impacto posible en las personas trabajadoras".