No hacen ruido, no dejan rastro físico inmediato y, sin embargo, crecen al ritmo de la vida digital. El juego de azar, el uso intensivo de internet, las redes sociales o la pornografía configuran hoy un nuevo mapa de riesgos para la salud mental, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Así lo constata el último informe del Plan Nacional sobre Drogas , basado en la Encuesta sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), elaborada a partir de una muestra representativa de 35.256 alumnos de entre 14 y 18 años. El documento, presentado por el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, y la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Xisca Sureda, pone el foco en una realidad cada vez más compleja: el impacto del juego de azar, el uso problemático de internet y redes sociales, los videojuegos y la pornografía en los hábitos y la salud mental de la población joven. Durante la presentación, Padilla subrayó que «la respuesta institucional a las adicciones comportamentales no debería limitarse a medidas de prohibición o restricción del acceso de los menores, sino que resulta imprescindible impulsar entornos digitales más seguros y saludables , que permitan a niños y adolescentes relacionarse a través de internet y las redes sociales sin que estas se conviertan en un factor de riesgo, sino en un elemento que favorezca la socialización y el bienestar«, al tiempo que se dispongan de datos rigurosos y actualizados para orientar políticas públicas eficaces de prevención y atención. Uno de los indicadores más importante es el del juego de azar. En 2025, el 13% de los estudiantes ha jugado online y el 20,9% lo hace de forma presencial, cifras superiores a las registradas en 2023 y 2021. La brecha de género es clara: juegan muchos más chicos que chicas , tanto online( 20,7% frente a 5,3%) como presencialmente (29,5% frente a 12,3%). Además, los chicos jóvenes gastan más dinero y lo hacen con mayor frecuencia, un factor clave en el desarrollo de conductas problemáticas. Especialmente preocupantes son los juegos considerados de mayor riesgo —apuestas deportivas, ruleta, máquinas de azar o cartas con dinero—, con una prevalencia de juego problemático del 27%, muy superior a la de otros tipos de juego. El uso problemático de internet es también un problema que afecta al 19% de los estudiantes, aunque la cifra se ha visto reducida en el caso femenino respecto a 2023. Un 15,3 % presenta un uso problemático de redes sociales, con cifras similares entre ambos sexos, mientras que los videojuegos siguen siendo una actividad masiva: el 84, 4% de los jóvenes juega y entre los chicos la cifra alcanza el 96,8% . Un 8,6% de ellos podría presentar una posible adicción, mientras que entre las chicas esa cifra es del 1,8%. Uno de los principales problemas es el consumo de pornografía, que aunque ha descendido respecto a ediciones anteriores, continúa siendo elevado: más de la mitad de los jóvenes reconoce haberla consumido en el último año. Un 4,1% de los estudiantes presenta un uso problemático, manteniendo los chicos una prevalencia muy superior (7,2%). Estas tendencias tienen su reflejo posterior en el sistema asistencial. En el año 2023 se registraron 4.916 admisiones a tratamiento por adicciones comportamentales, la mayoría relacionadas con el juego (81%) y protagonizadas por hombres (87%) Los trastornos vinculados a internet, redes sociales y videojuegos ocupan ya el segundo lugar.