La incapacidad permanente es un punto de inflexión en tu vida laboral: tu cuerpo o tu mente ya no pueden rendir como antes y la Seguridad Social te respalda económicamente para que puedas seguir adelante. Para obtenerla, debes pasar por el Tribunal Médico, que valorará si realmente necesitas ese apoyo. En este sentido, el abogado Andrés Millán ha desvelado una de las claves para afrontar con éxito el trago del Tribunal: la respuesta a la pregunta '¿cómo te encuentras?'. Según el experto, una contestación demasiado simple puede ser perjudicial. Millán recomienda evitar responder solo 'bien' o 'mal' y, en su lugar, aprovechar la oportunidad para expresarse con detalle sobre las dolencias que se padecen. Del mismo modo, el letrado aconseja sobre cómo responder a otra pregunta frecuente: '¿te gustaría seguir trabajando?'. La respuesta ideal, según Millán, es afirmativa, pero matizada. Sugiere contestar: "Sí, me gustaría seguir trabajando, me gusta mi trabajo, el problema es que no puedo hacerlo por los dolores que tengo". Esto demuestra que el solicitante no busca 'estar tumbado en el sofá', pero sin que parezca una respuesta preparada. Andrés Millán también subraya la importancia de la apariencia y el comportamiento. Recomienda ir 'vestido normal' y 'sin maquillar', ya que una apariencia demasiado cuidada puede ser contraproducente. De hecho, recuerda el caso de 'una chica con cáncer' a la que le denegaron la incapacidad 'por ir demasiado maquillada', aunque la decisión fue recurrida con éxito. La clave es no disimular las dolencias: "si tienes una lumbalgia, no hagas un esfuerzo para sentarte", debe notarse el dolor. En la misma línea, el abogado Pablo Ródenas alerta sobre lo que denomina el 'error del abrigo'. Un gesto tan automático como ponerse una prenda puede 'contradecir una limitación de hombro, cervical o espalda', convirtiéndose en un argumento técnico para el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) para denegar la prestación. Ródenas asegura que "el tribunal médico no solamente escucha, te observa", y la evaluación comienza desde que el paciente entra en el edificio hasta que sale. Según Ródenas, estos gestos inconscientes pueden llevar al INSS a conclusiones como 'movilidad conservada' o 'incoherencia entre clínica y conducta', que invalidan el caso del solicitante. Por ello, insiste en que prepararse no es exagerar los síntomas, sino ser consciente de los propios movimientos para mantener la coherencia funcional durante todo el proceso. La Ley General de la Seguridad Social (LGSS) establece cuatro grados de incapacidad. La incapacidad permanente parcial se da cuando las secuelas provocan una disminución superior al 33% del rendimiento, pero no impiden realizar la profesión, dando derecho a una indemnización. La incapacidad permanente total inhabilita para la profesión habitual pero permite otra, con una pensión del 55% o 75% de la base reguladora. Un grado superior es la incapacidad permanente absoluta, que impide ejercer cualquier profesión y concede una pensión del 100% de la base reguladora. Finalmente, la gran incapacidad se otorga a quienes, además, "necesitan ayuda de terceras personas para realizar los actos básicos de su vida diaria". En este caso, se añade un complemento económico a la pensión del 100%. Para acceder a estas prestaciones se requiere un período mínimo de cotización, aunque el abogado Sierra Álvarez aclara que existe una excepción importante. "La única excepción es que la incapacidad permanente se produzca por una enfermedad profesional o por un accidente laboral", situación en la que no se exige cotización previa. Por todo ello, la preparación de la visita al Tribunal Médico, incluyendo la organización de los informes médicos, es un paso fundamental para optimizar las probabilidades de éxito.