Las lluvias torrenciales ahogan el campo de Salamanca y ponen en jaque las cosechas

Las continuas y cuantiosas lluvias registradas durante enero y febrero están perjudicando gravemente al campo salmantino. Una parte importante de la cosecha de maíz y remolacha sigue sin recoger, e incluso quedan parcelas de patatas, lo que agrava la situación de los agricultores de la zona. La zona de Ledesma es una de las más afectadas por el maíz que todavía no se ha podido cosechar. Los agricultores denuncian que en algunas fincas el cereal se ha tumbado por el exceso de agua, lo que complicará enormemente las labores de recolección. Los cereales y las leguminosas son los cultivos que más están sufriendo, presentando un color amarillento debido a la asfixia radicular provocada por el encharcamiento. Esta situación augura un mal desarrollo y favorece la aparición de hongos. En cuanto a las vezas, un cultivo esencial para los ecorregimenes de la PAC, su mal crecimiento podría impedir que las parcelas sean consideradas como cultivos mejorantes. Ante esto, la organización UPA pedirá a la Junta de Castilla y León que estas parcelas sean validadas. Para demostrar la siembra, UPA aconseja a los agricultores realizar fotografías georreferenciadas que sirvan como prueba ante los controles. Además, el exceso de agua impide el acceso de la maquinaria para abonar y aplicar tratamientos, lo que se suma a los bajos precios y los altos costes de entre 700 y 800 €/Ha. El sector ganadero tampoco se libra de las consecuencias. Los caminos encharcados dificultan el acceso a las fincas para atender al ganado y el suelo anegado impide encontrar lugares secos donde alimentar a los animales, provocando que se estropee mucho alimento. Los ganaderos también han trasladado su preocupación por la pérdida de terneros durante los partos debido al mal tiempo, así como por un incremento de las diarreas entre los animales a causa de la humedad y las condiciones del suelo.