El Trasvase del Ebro, enterrado en 2004 por decisión del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido uno de los temas más polémicos y recurrentes de la campaña electoral aragonesa, y el único partido que lo defendió, Vox, ha doblado su representación en las Cortes, pasando de 7 a 14 diputados. No parece que el acueducto cuente con el rechazo absoluto de los ciudadanos de aquella comunidad, a juzgar por los más de 117.000 votos que recibió la formación de Santiago Abascal.