El Ayuntamiento de Valencia ha puesto en marcha un ambicioso plan con el objetivo de reducir a la mitad los siniestros de tráfico con heridos graves y fallecidos para 2030. La iniciativa, que involucra a las concejalías de Policía Local y Movilidad, responde a la creciente problemática derivada de la convivencia entre vehículos a motor, patinetes eléctricos y peatones en la ciudad. Valencia, por sus características de ciudad llana y soleada, junto a una red de más de 200 kilómetros de viales ciclistas, ha experimentado una proliferación de vehículos de movilidad personal (VMP). Según ha explicado Benito Velasco, intendente jefe de la unidad de seguridad vial de la Policía Local de Valencia, en el programa 'Mediodía COPE en Valencia', este auge ha tenido un impacto claro en la siniestralidad y ha generado un notable estrés en la seguridad vial para todos los usuarios. Una de las medidas más novedosas del nuevo plan vector de seguridad vial es la creación de un grupo policial especializado que patrullará en patinetes eléctricos. Su misión no será únicamente sancionar, sino inspeccionar y vigilar los viales ciclistas desde un enfoque preventivo y de concienciación. Benito Velasco lo asemeja a una policía de barrio, enfocada en el sosiego y la calma. El objetivo es "meterse dentro del hormiguero", como describe gráficamente Velasco, para comprender el comportamiento de los usuarios en los carriles bici. "Si no nos metemos dentro del hormiguero, que es en los carriles bici, no se puede saber", ha señalado el intendente jefe, subrayando la necesidad de estar sobre el terreno para poder ordenar la circulación. Estos agentes irán perfectamente uniformados y con equipos de protección específicos, ya que la visibilidad es clave. "Nosotros queremos que se nos vea", afirmó Velasco, para educar y mejorar la convivencia. "Aquí no se trata de perseguir a nadie, de poner en riesgo a nadie", añadió, definiendo el proyecto como innovador en España e incluso en Europa. El plan también aborda puntos de alta siniestralidad, como las intersecciones con giros a la derecha regulados por semáforos en ámbar intermitente. Velasco ha explicado que esta solución, pensada para la velocidad de los peatones, se ha convertido en un 'indicador de riesgo evidente' con la irrupción de bicicletas y patinetes. "Te aparece por la derecha o por la izquierda una bicicleta o un VMP a 15 kilómetros por hora y el tiempo de reacción del conductor del vehículo a motor no le da tiempo a ser suficiente para poder frenar", ha detallado. La medida correctora consiste en eliminar la fase ámbar en los cruces más peligrosos, pasando a un ciclo de rojo y verde. Esta solución ya se ha probado con éxito en puntos como la Plaza Zaragoza, donde se ha logrado una bajada del índice de siniestralidad y lesividad. La implantación se hará de forma paulatina y estudiando cada cruce para no afectar negativamente a la fluidez del tráfico.