Hay cosas que en Porsche no se discuten. El motor trasero del 911, el encendido a la izquierda y el tacómetro en el centro. Es uno de esos detalles que parecen capricho de diseñador, pero que en realidad tienen mucho más sentido del que imaginamos. Para entenderlo, hay que viajar hasta el año 1953, a una carrera legendaria, y a una pareja de pilotos que lo dieron todo en nombre de la mecánica.