Las autoridades han dado finalmente su visto bueno sobre las 14.00 de este lunes al regreso a sus hogares de los aproximadamente 5 0 vecinos de la barriada de El Calerín, en Lora del Río, desalojados de manera preventiva como consecuencia de las crecidas del Guadalquivir y de su arroyo de El Churre. Así lo ha informado el Ayuntamiento de Lora, después de que el alcalde, Antonio Enamorado, y la consejera de Economía, Hacienda, Fondos Europeos y Diálogo Social y portavoz de la Junta de Andalucía, Carolina España, hayan visitado el puesto de mando avanzado instalado por el servicio unificado de emergencias 112 de Andalucía en el municipio, ante la amenaza de las inundaciones. Tras una inspección en las casas acometida por técnicos municipales, finalmente ha sido autorizado que estas personas puedan volver a las mismas e iniciar las tareas de limpieza , al no encontrarse daños estructurales de consideración. Entretanto, en la localidad es plenamente visible el despliegue de vehículos de la Unidad Militar de Emergencia (UME) y del plan contra los incendios forestales de la comunidad de Andalucía, el Infoca, junto con camiones de bomberos y numerosos agentes de la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Policía Local. Porque como ha destacado el alcalde, todas las administraciones están «volcadas» con la movilización de recursos y medidas para proteger a la población del municipio, agradeciendo la r ápida movilización del Infoca y la UME tras sus últimos contactos con la Junta de Andalucía, que tiene activado el nivel dos de emergencias en la región a cuenta de las inundaciones derivadas de la concatenación de borrascas. Según Antonio Enamorado, el caudal del río Guadalquivir experimenta ahora «un moderado descenso», que se traduce en una bajada de un centímetro por hora en la lámina de agua, pero esta última noche la lluvia ha dejado ocho litros más de agua, por lo que el respiro es poco. «Llueve sobre mojado», ha lamentado. Y es que el tanque de tormentas del municipio alcanza actualmente una cota de 31,3 metros y podría «colapsar» si supera mucho más de los 32 metros, como consecuencia de todo el agua que recibe. Ello derivaría, según avisaba, en que el agua comenzaría a rezumar de las alcantarillas, usillos o las redes domésticas de suministro. O sea que ahora la «batalla» es contra las aguas subterráneas. Frente a ello, en estos momentos operan en Lora 19 bombas de extracción de agua, cuatro de ellas de gran caudal , que han incrementado el ritmo de achique de agua de 3.500 a 5.000 metros cúbicos hora hora, según ha destacado el alcalde.