Los transportistas se rebelan contra la nueva regulación de autobuses en Barcelona y la llevan a los tribunales

La Federación Empresarial Catalana de Autotransporte de Viajeros (FECAV) ha mostrado su más rotundo rechazo a la nueva regulación de autobuses turísticos en Barcelona, calificándola como una "traba burocrática más" que perjudica gravemente al sector. En declaraciones a COPE Catalunya, el presidente de la patronal, José María Chavarría, ha confirmado que han impugnado este modelo de gestión y están a la espera de la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Chavarría asegura que la medida es "totalmente inasumible" y ha generado un profundo malestar entre las pequeñas y medianas empresas que forman el tejido empresarial de la federación. Barcelona ha activado este lunes un nuevo sistema inteligente para ordenar el estacionamiento de autocares turísticos, una medida que supone un incremento notable de los costes para las empresas del sector.  Y es que los operadores deberán abonar 38 euros diarios por vehículo, frente a los 20 euros que se pagaban hasta ahora, una tarifa que incluye tanto el permiso como la reserva previa. El Ayuntamiento defiende que el nuevo modelo permitirá gestionar de forma más eficiente la presencia de autocares en la ciudad y reducir su impacto sobre la movilidad, especialmente en las zonas con mayor presión turística. El sistema introduce, entre otras medidas, límites horarios al número de estacionamientos en las vías con más actividad. La reserva telemática será obligatoria para estacionar o realizar paradas en ocho puntos considerados de alta demanda, entre ellos los entornos de la Sagrada Familia, el Park Güell, La Pedrera, el Hospital de Sant Pau, Ciutat Vella, las Drassanes, el Port Olímpic y la Font Màgica de Montjuïc.  En total, la ciudad dispone de 210 plazas sujetas a reserva previa, de las cuales 159 están destinadas a estacionamientos y 51 a paradas de corta duración. El presidente de la FECAV ha insistido en que esta subida de tasas y la complejidad del nuevo sistema son "totalmente inasumibles" para las empresas del sector. La crítica se centra especialmente en el perjuicio a las pymes, donde a menudo el conductor asume múltiples tareas. "El conductor es un 'todo lo hago', que además de conducir tiene que introducir medidas en una app que desconoce", ha lamentado Chavarría. Esta situación, según expone, añade una carga de trabajo y una presión insostenibles para los profesionales, convirtiendo la regulación en "una medida técnica totalmente impopular dentro del sector". Desde la patronal se recuerda la importancia estratégica del turismo para la economía catalana. "El 12 % del PIB a nivel catalán depende del turismo y estamos castigando una de las fuentes de ingresos más importantes que tiene Cataluña y Barcelona", ha subrayado Chavarría. Considera que la nueva normativa penaliza la llegada de visitantes, poniendo trabas a un pilar económico fundamental. La gestión de reservas, con plazos muy acotados de 30 días, choca con la dinámica del turista que a menudo planifica su viaje con poca antelación, lo que dificulta el acceso a lugares emblemáticos como el Park Güell, La Pedrera o la Sagrada Familia. La federación denuncia que la normativa no se ajusta a las necesidades operativas del día a día y es contraria a la lógica del servicio. Chavarría ha señalado que los tiempos previstos para la carga y descarga de pasajeros son "claramente insuficientes". Por ejemplo, ha indicado que los 12 minutos asignados no contemplan las necesidades de las personas con movilidad reducida (PMR), que requieren "aproximadamente un cuarto de hora" para subir o bajar del vehículo de forma segura. Esta falta de previsión evidencia, en su opinión, un gran desconocimiento de la realidad del transporte de viajeros. Otro de los problemas destacados es el alejamiento de las paradas de los puntos de interés turístico. "Las paradas están más alejadas; por lo tanto, si quieres ir a visitar la Sagrada Familia, tendrás que caminar más", ha explicado. Esta decisión no solo incomoda al turista, sino que, según Chavarría, provoca un mayor colapso en las calles. Además, ha puesto de manifiesto la incongruencia del sistema de reservas del Ayuntamiento, que obliga a gestionar el acceso con 30 días de antelación, mientras que la compra de entradas a museos puede requerir meses. "Hay una descoordinación total con la realidad del sector", ha sentenciado. Para el presidente de la FECAV, la medida es "políticamente totalmente contradictoria con los objetivos de movilidad sostenible" que predica el propio Ayuntamiento. "El Ayuntamiento se equivoca castigando la iniciativa privada, castigando las excursiones de toda la vida con una alta tasa", ha afirmado. En su lugar, defiende que la administración debería apostar decididamente por el transporte público colectivo, como es el autobús, para lograr una ciudad verdaderamente más sostenible y ordenada. La propuesta de la patronal pasa por fomentar el uso del autobús en lugar de penalizarlo. Chavarría cree que Barcelona necesita más carriles bus y una infraestructura adecuada para acoger a los vehículos. "Hacen falta más carriles bus y permitir que el autobús entre hasta el final, hasta ver la Sagrada Familia o el Park Güell, pero no dejarlos lejos", ha defendido. Como modelo a seguir, ha mencionado otras grandes ciudades europeas como Madrid, que cuentan con estaciones de autobuses en superficie o soterradas que facilitan una gestión eficiente de los flujos turísticos y mejoran la movilidad urbana.