La tensión interna en el Partido Laborista británico ha alcanzado niveles nunca vistos desde que la formación regresó al poder en el Reino Unido hace un año y medio. La presión sobre el primer ministro, Keir Starmer, para que asuma responsabilidades por el nombramiento como embajador en Washington de Peter Mandelson, vinculado con el pederasta Jeffrey Epstein, ha alcanzado este lunes su cota más alta hasta ahora y ha puesto su futuro político más en duda que nunca. Starmer está recabando todos los apoyos posibles, incluido el de sus ministros, para hacer frente a los crecientes llamamientos para que dimita, el último de ellos del líder laborista en Escocia, Anas Sarwar.