La vida sin Carlos Abad es más fea, menos segura. Un camino abierto a la duda, al miedo a no poder estar a su altura. El Hércules nunca ha pasado tanto tiempo sin su fichaje más rentable de la última década, el más regular, el más fiable. El tinerfeño cumple este curso cuatro campañas como blanquiazul y, tras ser operado de una apendicitis en Barcelona el viernes, estará más tiempo de baja que en todos los tres cursos anteriores juntos.