Imaginen un viaje por unas décadas atrás, a esos tiempos sin ordenadores, móviles ni correo electrónico. Antonio Sánchez Pomares escribe una de sus crónicas a máquina y a las 18.30 horas de cada tarde lleva las cuartillas en un sobre a la antigua estación de autobuses de Elche junto a Les Eres de Santa Llucia.