Madrid es, hoy más que nunca, un destino que se redescubre desde dentro. Lejos del impacto monumental inmediato, la capital se disfruta a través de sus barrios, de sus mercados reinterpretados y de hoteles concebidos para integrarse en la vida local. Una manera de viajar que prioriza experiencia, contexto y autenticidad, y que encaja especialmente bien con escapadas urbanas que buscan algo más que una ubicación céntrica.