La nueva vida de los Javieres en los Jesuitas tiene este martes su puesta de largo oficial. Tal y como avanzó ABC , la corporación del Martes Santo reabre al culto la iglesia del Sagrado Corazón este 10 de febrero con un acto institucional tras el cual los dos templos en los que ha fijado su sede canónica la hermandad quedarán reabiertos de forma permanente en su nuevo horario. Después de meses de gestiones y trabajo en el Sagrado Corazón y la anexa capilla de los Luises, esta última acogió el pasado 13 de enero el cabildo de elecciones de la hermandad. Unos días más tarde, el sábado 17, el Cristo de las Almas, la Virgen de Gracia y Amparo y San Juan Evangelista fueron trasladados en andas desde Omnium Sanctorum hasta su nuevo templo, donde han permanecido durante casi un mes retirados del culto mientras los voluntarios de la cofradía terminaban de prepararlo todo para la reapertura. El pasado sábado, ya con las imágenes presidiendo sus nuevos altares , es decir, el crucificado en el retablo mayor y la dolorosa junto al discípulo amado en la nave del evangelio, tomó posesión la nueva junta de gobierno encabezada por Antonio Villalba. Sólo queda este martes la reapertura definitiva de los Jesuitas . Regresa de esta forma el culto a una iglesia que se había llevado dos años cerrada y con la que ahora podrán reencontrarse todos los sevillanos. A partir de este mismo martes, la iglesia del Sagrado Corazón, situada en la calle Jesús del Gran Poder, 40, podrá visitarse de 11 a 13 horas y de 19 a 21 horas de martes a sábados, y de 10 a 14 horas los domingos, permaneciendo cerrada los lunes. Por su parte, todos los martes, incluyendo este 10 de febrero, los Javieres celebrará misa de hermandad a las 20.30 horas, mientras que los domingos habrá una eucaristía a las 12.30 horas. A poco más de una semana del Miércoles de Ceniza llega el despegue oficial de la vida de hermandad en los Jesuitas, que celebrará en este templo los cultos cuaresmales en honor del Santísimo Cristo de las Almas. El próximo Martes Santo tendrá lugar la primera estación de penitencia de nuevo desde su sede fundacional, con un recorrido de vuelta insólito por el barrio del Arenal.