Las elecciones de Aragón, que muchos analistas consideran el ‘Ohio español’ y se suele votar al partido que acaba ganando las elecciones a nivel nacional, ha dejados varios titulares contundentes. Uno de ellos narra el naufragio de la exministra Pilar Alegría, que ha perdido cinco diputados y ha reeditado para el PSOE su peor resultado histórico, con lo mismos 18 escaños que obtuvo en 2015. El segundo envuelve al PP, que no ha conseguido capitalizar el hundimiento socialista y ha arrojado serias dudas sobre la estrategia electoral de Feijóo. El Partido Popular ha sido la formación más votada, pero, a diferencia de lo que sucedió en Extremadura –María Guardiola sumó un escaño más y creció cuatro puntos–, Jorge Azcón ha malogrado dos diputados y ha sufrido una caída en el porcentaje de voto. Una victoria agridulce para el PP, a pesar de la triunfal valoración efectuada por Azcón, sin ninguna voluntad de autocrítica. Sin duda, quien ha obtenido el mejor rendimiento de esta convocatoria anticipada es Vox, que dobla su representación al pasar de siete a catorce parlamentarios. El PP de Aragón ha quedado más atado que antes al partido de Abascal, que ya ha anunciado su intención de formar y entrar en un gobierno regional.