Como es conocido, el estado norteamericano de Ohio, en el Medio Oeste, ha sido considerado durante décadas una referencia valiosa para determinar el signo de la siguiente etapa presidencial. En las legislativas intermedias de 2022, ya se advirtió un claro giro conservador, cuando todavía estaba Biden en la Casa Blanca. Y la tendencia se confirmó al ganar Trump las presidenciales de 2024. La predicción no es infalible: varias veces, el pronóstico ha fracasado rotundamente.