«Los tuits, artículos o especulaciones contra mí no van hacer que PP y Vox dejen de sumar 200 diputados». Este es el único punto que comparten Sumar, Podemos, Izquierda Unida, Bildu y BNG con Gabriel Rufián, líder de ERC en el Congreso, que en las últimas horas ha retomado la idea de presentar una lista conjunta que aúne a toda la izquierda a la izquierda del PSOE para derrotar a Alberto Núñez Feijóo en la próxima cita electoral. La semana que viene, Rufián participará en un acto con Emilio Delgado, portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea autonómica y rival de la ministra Mónica García para liderar esta formación. Es el primer acto para mover el avispero. Por eso no gusta. «Será una conversación entre dos amigos que se admiran y discutirán sobre la actualidad. Es una iniciativa personal de Emilio Delgado y Gabriel Rufián, no está organizada por Más Madrid», advirtieron desde este partido, informa Patricia Romero. La apuesta que capitanea Rufián, apuntada públicamente, por lo menos, desde junio del año pasado, tampoco contó con el respaldo de su partido, que siempre lo ha visto como un 'outsider' del mundo independentista catalán. Ayer habló Oriol Junqueras por boca de Elisenda Alamany, la secretaria general de ERC. «ERC se presentará a las generales con las siglas de ERC. Creemos que el partido está fuerte», señaló tras la reunión de la dirección. El objetivo de Rufián es articular algún tipo de coalición de cara a las elecciones generales de 2027 y evitar la guerra electoral de los distintos partidos que formarían esta especie de frente de izquierdas. Pero de momento el rechazo es total y absoluto. No hay voces que le apoyen. La ocurrencia no cuenta con apoyos. En ERC dejaron claro que esto era una cosa de Rufián. «Lo hemos dicho muchas veces: la estrategia de ERC es muy clara, ganar soberanía paso a paso. El mejor antídoto es apostar por proyectos como el nuestro, es decir, partidos de izquierdas arraigados y no decididos desde Madrid», dijo Alamany, que incluso ironizó descartando que ERC se fuera a presentar en Madrid. De la misma manera respondieron desde EH Bildu. Arnaldo Otegi defendió que, para él, tenía más sentido llevar a cabo una coalición electoral entre los partidos vascos y Oskar Matute, con quien Rufián mantiene buenas relaciones, recordó que el proyecto de Bildu «es y será un proyecto por y para» lo que consideran Euskal Herria, pero no para «las buenas gentes trabajadoras de todo el Estado», para quienes, eso sí, tienen buenas palabras, informa Juan Casillas. La propuesta tampoco encontró acogida en el seno del BNG. Ana Pontón, líder de la formación nacionalista gallega, recordó que «el BNG tiene una posición muy clara», indicó que son «una fuerza gallega, nacionalista» y dejó claro que seguirán concurriendo a las elecciones con sus siglas. «Los procesos que tengan otras fuerzas políticas los respetamos, pero el BNG se mueve en otra clave», añadió Pontón, informa José Luis Jiménez. El círculo del rechazo lo completó Podemos. El partido morado minimizó la iniciativa. Dijeron no haber recibido «absolutamente» ninguna noticia y rebajaron el coloquio entre Delgado y Rufián a una «charla». «Es marciano. Sus propias organizaciones no le ven recorrido. Sería un proyecto nacido de la nada, al margen de las organizaciones. Eso ya lo hemos tenido y el resultado esta a la vista de todos», criticaron voces del partido fundado por Pablo Iglesias, señalando al fallido experimento de Sumar. A la espera de mayor concreción, los de Yolanda Díaz siguen adelante con su preacuerdo para lanzar una nueva candidatura electoral junto a Izquierda Unida, Comuns y Más Madrid. El pequeño partido de la vicepresidenta segunda dio la «bienvenida» a la iniciativa de Rufián, aunque con matices. Y, por último, Izquierda Unida. Antonio Maíllo dio la puntilla: «La gente está cansada de las telenovelas de la izquierda y del fulanismo», informa Patricia Romero.