Es mucho más que una mujer interesante; como mujer lo es indiscutiblemente, pero además por la profesión que desempeña como médico responsable de los tratamientos de quimioterapia en la planta 5ª del Hospital HLA La Vega. Cuando conocí a esta doctora en 2001 me resultó cercana. De rostro y alma bellos, elegancia natural, discreta, serena, humilde, empática y dulce en su trato con los enfermos de cáncer, normaliza situaciones inesperadas, de incertidumbre y sufrimiento.