Manuel Viso, médico: «En los tatuajes grandes, la tinta puede pasar a órganos importantes como el hígado o los riñones»

Cada vez más personas usan su piel como un lienzo. Con el paso de los años, los tatuajes han ido escapando de los prejuicios para convertirse en un recuerdo permanente, o simplemente un adorno en el cuerpo. En España están especialmente arraigados, ya que es el sexto país más tatuado del mundo, con el 42% de sus ciudadanos teniendo al menos un tatuaje, según un estudio de Lutronic PBS. Sin embargo, el 60% se arrepiente y termina borrándolo cinco años después de hacérselo. Esto puede deberse a que, aunque están mejor vistos, todavía existen trabajos donde rechazan a los candidatos muy tatuados. También a que la ciencia está comenzando a desentrañar los efectos nocivos que la tinta puede tener en el cuerpo. «¿Sabías que cuando te tatúas la piel también estás tatuando tu sistema inmunitario ?», plantea el médico Manuel Viso . «Mucha gente piensa que el tatuaje es como pintar la piel, pero no. Es una inyección de tinta dentro de tu piel. Y cuando esa tinta entra, no se queda quieta», añade. El divulgador sanitario expone que nuestro cuerpo lo drena todo a través de la linfa , un líquido que «viaja por todo el sistema linfático hasta los ganglios , esos puestos de control del sistema inmune». En estos, se encuentran los macrófagos , «células defensivas», cuya misión es «escanear la linfa buscando virus, bacterias y células cancerígenas». Cuando estas células detectan la tinta de los tatuajes, la califican como «algo extraño», pero son incapaces de cumplir con su cometido: «La reconocen, la capturan e intentan destruirla, pero no pueden. Y entonces empieza un ciclo, un mal ciclo . Los macrófagos intentan eliminar la tinta, no lo logran y se mueren . Vuelven nuevos macrófagos y les pasa lo mismo, se mueren». El resultado de este proceso mal elaborado es una inflamación a tener en cuenta. «No es una inflamación puntual, esta inflamación se vuelve crónica ». advierte el experto. Y esta inflamación permanente, recuerda, se asocia a diversas enfermedades, entre las que se encuentra el cáncer. «Sí, como lo oyes, algunos estudios recientes ya han observado una asociación de los tatuajes con el melanoma y también con el linfoma , un cáncer de los ganglios linfáticos», comenta. No obstante, Viso llama a la cautela reconociendo que todavía queda mucho por investigar. «Ojo, esto es más complejo de lo que creéis y necesitamos más estudios a largo plazo para confirmarlo», matiza. El experto insiste en que los tatuajes, especialmente los grandes, «una práctica muy reciente», por lo que «estamos todavía en el inicio de la investigación». De hecho, recuerda que «hasta 2022 no había una regulación unificada sobre tatuajes y tintas». En la Unión Europea (UE) esta llegó con el programa 'Reach', diseñado para regular la composición de la tinta, en la que habían aparecido ingredientes como metales pesados , «sustancias potencialmente cancerígenas». No obstante, el médico avisa de que hay que seguir llevando cuidado, ya que «incluso tintas que cumplen con la normativa actual siguen provocando muerte de macrófagos en modelos experimentales». «Y un dato más. Lo que nos dicen los estudios es que no todas las tintas son iguales. La tinta roja parece inducir más muerte de macrófagos», detalla. También influye el tamaño del tatuaje. Mientras u no pequeño «implica poca cantidad de tinta», en los grandes «la tinta puede pasar potencialmente a órganos importantes como el hígado o los riñones ». «Incluso hay casos descritos de personas que han orinado tinta tras tatuajes muy extensos», apostilla. No obstante, una vez más, aclara que «aquí todo es aún más incierto. Aún no disponemos de estudios fiables que nos digan qué pasa realmente cuando la tinta llega a órganos vitales». En cualquier caso, el mensaje del especialista no pretende sembrar el pánico, sino promover una comprensión más profunda de lo que implica tatuarse. «No se trata de alarmar, se trata de entender que el tatuaje no es una simple pintura sobre la piel, no es solo algo estético, no es solo algo superficial». Así, reitera que «los tatuajes interactúan con el sistema inmunitario y se quedan en tu cuerpo para siempre». «La ciencia está empezando a estudiar sus efectos a largo plazo, pero los primeros hallazgos no son especialmente tranquilizadores. Información no es miedo. Amigas y amigos, es conciencia », concluye.