Los niños y adolescentes del siglo XXI son ciudadanos que establecen un vínculo con lo tecnológico más natural y normalizado que aquellos a quienes el vanguardismo tecnológico nos ha pillado en una edad más avanzada, no en vano han empezado a tomar conciencia del mundo al que pertenecen inmersos en un entorno completamente digitalizado. La prohibición del uso de plataformas digitales y el acceso a las redes sociales carece de cualquier sentido, pues el entorno que en ellas se crea es el contexto donde la casi totalidad de nuestros jóvenes van a desarrollar muchas de sus capacidades; desde las cognitivas en situaciones de aprendizaje, hasta las sociales a través de interacciones que establecen con otras personas en la red, pasando por todas aquellas que les permiten realizar cualquier tipo de gestiones, búsqueda de información, desarrollo de su creatividad, etcétera. El medio tecnológico y las redes sociales suponen unas poderosas herramientas que brindan interesantes oportunidades y posibilidades de crecimiento y progreso.