Ahí anda Gabriel Rufián el hombre, preocupado por el futuro de la izquierda, y el suyo, y el avance de la ultraderecha. El político catalán ha iniciado el viaje que va de infante medio terrible del independentismo a caudillo de la izquierda aglutinada y patria, española y herida. Ayer lunes puso un tuit incitando a la unión dejando a un lado fronteras y patrias. A buena hora. El jefe de IU, Antonio Maíllo, ha descalificado la iniciativa de Rufián y ha dicho que no hay que hablar desde arriba, de personas, si no desde abajo. No sabemos si se refiere a ese abajo en el que está la izquierda.