Sigue el tren de borrascas recorriendo la península y volcando toda el agua almacenada en sus interminables vagones sobre una tierra que ya no tiene forma de contenerla. Y se desborda, inundando todo de fango, desalojos y urgencias. Llueve sobre muy mojado y se multiplican los problemas e incidencias provocadas por temporales que no se sabe muy bien si nos han cogido cariño o nos tienen rabia. Pero se ha aprendido la ruta y no encuentra la aguja que lo desvíe. Tantos años de sequía terminados de golpe con tierras anegadas hacen preguntarse si era mejor toda esa sed o tanta agua.