Las sucesivas borrascas que han azotado el litoral de Galicia desde principios de 2026 están complicando gravemente la situación de la pesca en A Coruña. La concatenación de temporales, con alertas que han llegado a ser de nivel rojo, ha hecho imposible salir a faenar, lo que obliga a los barcos de la cofradía a permanecer amarrados en puerto desde hace prácticamente un mes. El patrón mayor de la cofradía de A Coruña, Javier Mariñas, asegura no recordar un parón forzoso tan prolongado: "No recuerdo nunca un año como este", confiesa, tras 23 años de trabajo en el mar. Tras una campaña de Navidad "fatal", la inactividad se ha prolongado durante cuatro semanas. "No sabemos cuál va a ser el primer día que podemos trabajar", lamenta Mariñas, quien, como percebeiro, no ha podido trabajar ni un solo día en este 2026. La situación es insostenible, por lo que Mariñas habla de un "momento bien crítico" y pide el apoyo de las administraciones. La solicitud se centra en medidas para "paralizar los gastos" fijos, como el seguro social, que se acumulan sin generar ingresos. "Necesitamos eso, que todo el mundo arrime el hombro, que entiendan la debilidad que está el sector", reclama. Sin ingresos, la supervivencia es imposible. "No se sobrevive", afirma con rotundidad Mariñas, quien advierte de que si la situación persiste, "mucha gente" tendrá que buscar "alguna alternativa", ya que la actividad deja de ser viable para quienes no tienen ahorros y acumulan deudas. Este parón en el mar se traslada directamente al mercado. Juan Carlos Corrás, presidente de la Lonja de A Coruña, confirma que han vivido un "enero complicado", con una caída de la facturación del 50 % respecto a un mes habitual. Los temporales han vaciado las subastas de pescado de bajura, litoral y marisco. Según Corrás, los únicos barcos que han trabajado con normalidad son los de altura que faenan en el Gran Sol. En la lonja se ha notado especialmente la falta de especies como el lenguado, el rodaballo o el marisco. Las descargas diarias han pasado de las 40 a 60 toneladas habituales a apenas "10 o 15 toneladas". Como consecuencia directa de la escasez, los precios han subido. "Los precios están altos, lógicamente, porque hay mucha demanda y muy poquita oferta", explica Corrás. Aunque ha llegado algo de pescado de Asturias y el País Vasco, no es comparable al volumen que se descarga habitualmente en el puerto coruñés. A pesar de la dureza del inicio de año, el presidente de la lonja señala que la situación en cifras es "muy muy similar" a la del año pasado, cuando también hubo un fuerte tren de borrascas. Corrás confía en que el tiempo mejore a partir de febrero para poder trabajar con normalidad e "igualar lo que hicimos en el año 2025, que fue bastante bueno". Aquel 2025 supuso una importante recuperación para la pesca después de siete años de caídas, gracias a un buen año de sardina, anchoa y jurel. Sin embargo, el sector se enfrenta a otros desafíos, como el descenso del consumo de pescado y los recortes de cuotas impuestos por la Unión Europea para especies como la caballa o el lirio, que condicionan la capacidad de la flota.