Carta a mi hijo con discapacidad: aceptar el sufrimiento, sí, pero siempre con rebeldía

Cuando la enfermedad golpea, cuando los días se llenan de desafíos, uno no puede evitar preguntarse: ¿todo esto, para qué? Sufrir, por sí solo, no tiene sentido; pero podemos dárselo por cómo decidimos afrontarlo