El único español que aparece en la Biblia fue cordobés y su labor resultó decisiva para el cristianismo

La historia de la Córdoba romana alberga figuras de gran trascendencia y, sin embargo, poco conocidas por el gran público. Este es el caso de Lucio Junio Galeón, el único español que es mencionado en el Nuevo Testamento, cuya intervención resultó fundamental para la predicación del apóstol San Pablo y la posterior expansión del cristianismo. Lucio Junio Galeón nació en Córdoba con el nombre de Julio Andino Novato, en el seno de una familia influyente. Era hijo del retórico Séneca el Viejo y hermano de Séneca, el célebre filósofo. Fue adoptado por el también retórico Lucio Junio Galeón, de quien tomó el nombre, y su carrera política y cultural lo llevó a ser nombrado procónsul de Acaya, una provincia romana en la actual Grecia. Durante su mandato en Acaya, con sede en Corinto, su camino se cruzó con el de Pablo de Tarso. El apóstol llevaba un tiempo predicando en la ciudad, lo que generó la desconfianza de una parte de la comunidad judía. Estos decidieron aprovechar la llegada del nuevo procónsul para denunciarlo. La acusación, según explica la historiadora del arte Paloma López, era “un poquito ambigua”, pues afirmaban que San Pablo “persuadía de adorar a dios de un modo contrario a la ley”, sin aclarar si se referían a la ley judía o a la romana. Sin embargo, Galeón consideró que se trataba de un asunto interno y se negó a intervenir, ya que “no quería ser juez en este tipo de causas”. La decisión de Galeón de desestimar el caso fue trascendental. Este hecho, recogido por el evangelista Lucas en los Hechos de los Apóstoles, permitió a San Pablo continuar con su labor de predicación y difundir el cristianismo más allá de las fronteras de Tierra Santa, ayudando a expandir una fe que cambió la historia. La historiadora Paloma López subraya que el papel del cordobés no es exagerado, ya que, “si esta labor se hubiera parado por estas acusaciones en Corinto, la historia hubiera sido bien distinta”. El final de Galeón, al igual que el de su hermano Séneca y su sobrino Lucano, parece estar ligado a un suicidio. Aunque no existen datos concretos, se cree que tomó esta salida, considerada honrosa entre los estoicos, tras la compleja situación derivada de la conspiración de Pisón contra el emperador Nerón. La veracidad de su figura histórica está documentada por una inscripción con su nombre hallada en el Museo de Delfos. A pesar de su importancia, y aunque una calle en Córdoba lleva su nombre, la historia de Lucio Junio Galeón sigue siendo una gran desconocida para muchos, tanto para turistas como para los propios cordobeses.