Un oasis en el corazón de Valencia: el jardín neoclásico con una exposición de bonsáis única en Europa

Creado en 1849 como finca privada, este espacio histórico conserva su trazado original, esculturas clásicas de la Antigua Grecia y parterres geométricos, junto a áreas de estilo naturalista Entre Valencia y Cuenca: el embalse de aguas claras y turquesas desde el que podrás acceder a varias rutas de senderismo En el centro urbano de Valencia pervive un espacio verde cuya configuración responde a modelos de jardinería del siglo XIX y que se diferencia claramente de los grandes parques públicos creados en etapas posteriores. Se trata del Jardín de Monforte, un recinto histórico que conserva su trazado original y que constituye uno de los principales ejemplos de jardinería artística de la ciudad. Su diseño, pensado inicialmente para el uso privado, mantiene una estructura basada en el orden geométrico, la ornamentación vegetal y la integración de elementos escultóricos. El jardín forma parte del patrimonio municipal desde la segunda mitad del siglo XX y está abierto al público de manera regular desde 1973. A lo largo de este tiempo, su conservación ha permitido mantener un espacio que sintetiza criterios estéticos, botánicos y urbanísticos propios de su época de creación. Por su origen, su continuidad histórica y su grado de preservación, Monforte se considera uno de los últimos jardines histórico-artísticos del siglo XIX que permanecen en Valencia. Un recinto histórico con un patrimonio escultórico y una colección singular Estatua de Sócrates en el Jardín de Monforte. El Jardín de Monforte ocupa una superficie aproximada de 12.000 metros cuadrados y fue creado a partir de un antiguo huerto adquirido en 1849 por el marqués de San Juan, quien impulsó su transformación en jardín de recreo. El encargo del proyecto recayó en el arquitecto Sebastián Monleón, responsable de diseñar un conjunto acorde con los principios estéticos de la época, combinando una organización rigurosa del espacio con zonas de carácter más naturalista. El recorrido por el jardín se estructura en tres áreas bien definidas. El Parterre Viejo presenta una disposición formal, con setos recortados y esculturas situadas sobre pedestales que refuerzan la simetría del conjunto. El Parterre Nuevo se articula mediante patios con surtidores que generan figuras geométricas entre alineaciones de cipreses y mirto. La tercera zona, conocida como el bosquete, introduce un diseño más libre y menos geométrico, con una vegetación que responde a una estética naturalista. A lo largo del jardín se distribuyen 33 estatuas de mármol, además de jarrones y fuentes ornamentales que forman parte del diseño original. Las esculturas representan escenas y personajes de la mitología clásica, principalmente vinculados a la Antigua Grecia. Entre los elementos más reconocibles del conjunto se encuentran la Fuente de las ninfas Dafnis y Cloe, la Fuente de los Naranjos, la Fuente de Poseidón y la Fuente de la Serpiente, así como la Estatua de Sócrates y la Glorieta de los Arcos. Jardín de Monforte. La vegetación del jardín combina zonas de flor, figuras vegetales trabajadas mediante poda, setos geométricos y una selección de árboles y arbustos antiguos que han alcanzado un notable desarrollo con el paso del tiempo. Esta diversidad responde a una concepción ornamental del espacio, en la que las especies plantadas desempeñan una función estructural dentro del diseño concebido en el siglo XIX. Además de su valor histórico y paisajístico, el Jardín de Monforte alberga una exposición permanente de bonsáis al aire libre integrada en el recorrido. Esta colección estable se considera única en Europa por su ubicación dentro de un jardín histórico urbano y por su carácter permanente. El recinto fue declarado Jardín Artístico Nacional en 1941, pasó a propiedad municipal en 1970 y, tras su restauración, se abrió al público en 1973. Actualmente, el acceso es gratuito y está regulado por horarios que varían según la época del año, con cierres específicos en determinadas fechas del calendario.