Sin crisis deportiva no hay crisis institucional. Y el primer equipo del Barça va bien. El socio acudirá a las urnas el próximo 15 de Marzo habiendo visto como se ha levantado la Supercopa ganándole de nuevo al Real Madrid, estando bien posicionado para volver a ganar la Liga, compitiendo para meterse en los cuartos de final de la Champions y puede que clasificado ya para la final de la Copa de Rey, aunque eso está por ver. Y viene de una temporada exitosa con el triplete nacional y quedándose a un paso de la final de la Champions. Todo conseguido en buena parte gracias a un entrenador apuesta personal del presidente. A Laporta se le pueden criticar muchas cosas pero no la de tener olfato para elegir entrenadores. Flick es probablemente la persona con más sentido común en el club ahora mismo, la voz que el socio más respeta, y el alemán ya ha dicho que lo que más conviene es la estabilidad. No hay mejor apoyo para Laporta. Laporta es hábil. Ha desactivado en las últimas semanas un par de asuntos que le podían hacer daño. El tema de la grada de animación, clausurada a la que empezó a corear “Barça sí, Laporta no”… Curiosamente el club ha comenzado hace unos días a hablar con los grupos de animación implicados para tratar de solucionar el tema a pocas semanas de las elecciones, maniobra que ha servido por por lo menos para tenerlos callados hasta después del paso por las urnas. Y ya Laporta tampoco va de la mano del Real Madrid. El pasado sábado comunicado bajándose definitivamente de la Superliga. La oposición tiene argumentos para atacar la gestión del presidente. Algunos son antiguos y ya se ha visto que no le pasan demasiada factura: el método para conseguir el aval que le permitió acceder a la presidencia, la adjudicación de las obras del Camp Nou, el presidencialismo como modelo de gobernanza, los problemas con el fair play financiero o el paso de la alianza con Unicef a hacer negocios con el Congo entre otras cosas… Para todo tendrá argumentos Laporta en campaña y gran parte de la masa social se los comprará mientras la pelota vaya entrando. O la oposición se guarda un as en la manga o tendremos Laporta para unos años más.