Kiran Desai: «La soledad es el gran miedo en países occidentales; en India es un lujo»

En 2006, Kiran Desai se convirtió en la mujer más joven en ganar el prestigioso Man Booker Prize con 'El legado de la pérdida' (Salamandra) . El fenómeno se extendió por todo el mundo, con traducciones a más de 40 lenguas y ventas millonarias. La presión podría haber hecho mella en la escritora de origen indio. Sin embargo, se limitó a centrarse en su siguiente novela, apartando todo el ruido externo. 20 años después, ahora presenta 'La soledad de Sonia y Sunny' (Salamandra) , su nuevo y esperadísimo reencuentro con la ficción. «Lo cierto es que estaba tan enfrascada en esta historia que ni siquiera me di cuenta de que el tiempo pasaba, lo que demuestra el lujo y privilegio con el que he podido trabajar. Al final, ves que han pasado dos décadas y reconozco que te da cierto vértigo. Hace más de un año que la acabé y todavía pienso en ella, en realidad, en cosas que podría haber añadido o hecho diferentes. Debería haber esperado un año más», ironiza Desai en declaraciones a ABC. 'La soledad de Sonia y Sunny' podría describirse como una historia de amor contemporánea, en un tiempo en que la globalización, el auge del racismo y la demonización de la inmigración, los conflictos y prejuicios de clase, y las expectativas histórico familiares parecen hacer imposible que funcione. Sonia es una aspirante a escritora india que estudia en Vermont. Sunny es un joven periodista indio que reside en Nueva York. Junto a ellos viviremos un romance intermitente de encuentros y desencuentros por medio mundo, siempre con Delhi como ancla. «Suelen explicarnos las historias de amor como esa fuerza que vence a todos los elementos externos, pero lo cierto es que casi nunca ocurre. La familia interfiere, la raza interfiere, la clase interfiere y superar toda esa contaminación afectiva es muy complicado. Quería ver cómo funcionan esas tensiones en un contexto como el actual de una forma realista, pero sin renunciar a mi bagaje cultural», señala Desai. La historia arranca con Sonia llorando todos los días por sentirse extremadamente sola en Vermont, a miles de kilómetros de los suyos. Sus abuelos idearán un plan para intentar promover un matrimonio concertado con otro joven indio residente en Estados Unidos, Sunny, y así matar dos pájaros de un tiro. Pero las formas antiguas y las formas modernas no saben funcionar juntas y el proyecto quedará en nada, hasta que los dos jóvenes vuelvan a reunirse por azar. Porque, en la era moderna, el azar parece la única fuerza capaz de unir a dos personas. «Somos el resultado de la relación con nuestras familias. Surgimos de su núcleo y nos formamos según sus esquemas, hasta que nos convertimos en personas independientes. Y esa es la lucha, cómo llegar a ser individuos más allá de cualquier sentimiento de pertenencia. La tensión es muy grande entre estas dos fuerzas, familia y amor, y en países como India más», asegura. El libro quiere explorar estas soledades , cuando nos enfrentamos sin el confort de la familia a todas las furias externas que existen hoy día en la vida de cualquier inmigrante, y en el caso de Sonia, también mujer. No sólo es soledad afectiva o romántica, sino también racial, social, histórica y de clase. «La soledad es el gran miedo en países occidentales. En India, por ejemplo, es al contrario, es como un lujo. Siempre hay gente alrededor. Yo quería tratar la soledad no como un estigma del que huir, sino como un espacio de seguridad donde puedes hundirte, sí, lo que genera miedo y tensión, pero también vida íntima y plena donde coger fuerza y valor», apunta la escritora. La novela viaja por medio mundo, aunque una de las paradas más significativas es México , país en donde Desai ha vivido durante el largo proceso de escritura de esta novela. Ella admite, por ejemplo, que ' El amor en tiempo de cólera ' es una de las máximas inspiraciones para esta historia. «Uno de los privilegios de vivir en Estados Unidos es que puedes ir a México con facilidad. Me encanta que, por ejemplo, Frida Kahlo dijese que no tenía ni idea de que fuera surrealista hasta que se lo dijo un europeo. Porque México es así, por completo surrealista a ojos extranjeros, pero absolutamente normal para la gente de allí. Es lo que ocurre también con India», señala la escritora. En un momento de la novela, Sonia inicia una relación con un artista 35 años mayor que ella, que le dirá que no escriba sobre monos ni matrimonios concertados, que eso es orientalista, y que olvide por completo el realismo mágico . «Si tú vas a India, verás monos y verás mangos, no manzanas, y los matrimonios concertados son los más habituales todavía. A ojos extranjeros, todo es muy exótico, lo sabemos. ¿Hemos de renunciar a todos los elementos propios para que no nos acusen de querer engatusar y seducir al gusto europeo? Es difícil encontrar el equilibrio entre mostrarlo o no, pero esa es la tensión con la que has de trabajar», reconoce Desai. Tanto es así que la escritora dice que el término 'realismo mágico' es de por sí algo despectivo . «Tiene un principio colonialista, condescendiente, empezando por que fue acuñado por un alemán. Si escribes en África, en Latinoamérica o en Asia, escribes realismo mágico, pero si lo haces en Islandia, Alemania o Italia sólo eres un escritor a secas. La base de toda la literatura europea descansa en los cuentos de hadas, y pocas cosas más fantásticas hay que esto. García Márquez decía que no entendía el término realismo mágico y yo tampoco lo entiendo mucho», señala. La escritora lleva tanto tiempo con esta historia que asegura que se ha olvidado un poco de vivir. Ahora, con la novela finalizada, con la que realizó más de 5.000 hojas de notas , no sabe si permitirse vivir un poco y olvidar la literatura o volver otra vez a perderse en las páginas de un libro. «Necesitas vivir para escribir, pero escribir, como cualquier arte, tiene el poder de secuestrarte por completo y hacerte ajeno al mundo que tienes alrededor. Esta es otra de las tensiones del libro, cómo el arte puede robarnos por completo hasta la realidad», comenta Desai. Ahora vive en el barrio de Queens, en Nueva York , a una hora de su madre, la también escritora Anita Desai . Reside en un barrio multiétnico donde se hablan más de 60 lenguas y ve cada día el drama que se ha convertido ser inmigrante en la era de Trump. «La situación ha empeorado mucho, pero ha empeorado en todo el mundo. En India los niveles de racismo e intolerancia hacia la inmigración son increíbles. La gente cree que el racismo sólo existe entre blancos y el resto de razas, pero en India se demuestra que ocurre en todas partes. Hay una extraña conexión entre Alemania e India que me gustaría profundizar más. Por ejemplo, es uno de los países donde más se vende todavía el 'Main Kampf' de Hitler», concluye.