El coliving se impone como la nueva forma de vivir en las grandes ciudades, ¿Una alternativa al problema de la vivienda?

El coliving se ha consolidado como una alternativa residencial que va más allá de compartir piso. Se trata de una propuesta de vivienda gestionada que está ganando terreno en las grandes urbes como respuesta a las nuevas necesidades de flexibilidad y comunidad. Así lo ha explicado Joaquín Rubio, CEO y fundador de haaus coliving, en el programa “Herrera en COPE Cataluña”. Según Rubio, el coliving consiste en “espacios compartidos profesionales” donde una empresa se encarga de toda la gestión para ofrecer una experiencia cómoda y sin complicaciones, especialmente diseñada para quienes se mudan a una nueva ciudad y carecen de una red de apoyo. A diferencia del piso compartido tradicional, aquí la clave reside en una capa de servicios y en una flexibilidad que el mercado convencional no siempre ofrece. La principal ventaja del coliving, según el CEO de haaus coliving, es la combinación de flexibilidad total y una completa oferta de servicios. Para una persona que llega a una ciudad por motivos de trabajo o estudios, “tener una empresa detrás que te ayuda a conectar con personas con intereses compartidos y que además aplica esta capa de servicio es bastante bueno”. Esta gestión integral busca facilitar al máximo la vida del inquilino. “Nosotros, para que se hagan una idea, nos encargamos de todo, desde el papel de cocina y el lavavajillas hasta el mantenimiento, la limpieza, el wifi o la asistencia 24 horas”, detalla Rubio durante su entrevista con José Miguel Cruz. El objetivo es proporcionar una estancia confortable y sin preocupaciones típicas del alquiler tradicional. Además de los servicios básicos, un pilar fundamental del modelo es la creación de comunidad. Con este fin, se organizan eventos y se ponen a disposición plataformas de comunicación, como grupos internos, que permiten a los residentes interactuar y conocer a personas con intereses similares. Esta dimensión social es, según Rubio, uno de los aspectos más valorados y sorprendentes para los nuevos usuarios. Se trata, en definitiva, de “crear una estancia mucho más placentera y cómoda de lo que estaban acostumbrados”, situando el modelo en un punto intermedio “entre un hotel y un alquiler a largo plazo”. El perfil de residente en un coliving es variado, pero comparte rasgos comunes. En haaus coliving, la edad media es de 29 años, con una distribución de género bastante equilibrada: un 55 % de mujeres y un 45 % de hombres. El grupo más numeroso, que representa el 60 % del total, es el de los nómadas digitales. Se trata de “gente joven, menor de 40 años, que tiene la capacidad de trabajar digitalmente y puede moverse por el mundo”, explica Joaquín Rubio. Estos profesionales aprovechan la flexibilidad del coliving para realizar estancias cortas en diferentes ciudades, como Barcelona, Bali o Nueva York. Junto a ellos, otro perfil destacado es el de los estudiantes internacionales, que llegan a la ciudad para cursar un máster, un MBA o participar en programas como Erasmus. Finalmente, también se alojan profesionales temporales, como personal médico o de otros sectores que necesitan una solución habitacional por un tiempo determinado. En todos los casos, el coliving responde a una necesidad de alojamiento temporal y flexible, aunque Rubio no descarta que pueda convertirse en una opción a largo plazo si la regulación lo permitiese en el futuro. En un contexto marcado por la crisis habitacional, el coliving también se presenta como una fórmula para optimizar el parque de viviendas existente. Joaquín Rubio defiende que este modelo contribuye a un mejor aprovechamiento del suelo urbano. “De la misma manera que compartimos oficinas en coworkings, podemos compartir edificios en espacios de coliving perfectamente habitables”, argumenta. Según el experto, esta fórmula permite dar un nuevo uso a inmuebles infrautilizados. Por ejemplo, “un piso antiguo de 400 metros cuadrados donde antes vivía una pareja de personas mayores, ahora puede alojar a varios profesionales internacionales que de otra manera no estarían aquí”. Para Rubio, esta optimización es una de las grandes aportaciones del sector. “Es una forma de optimizar el suelo urbano”, insiste. Sin embargo, reconoce que la consolidación del coliving como una solución residencial a largo plazo enfrenta barreras regulatorias. El modelo es “muy intensivo en servicios y en capital humano”, lo que exige unos márgenes operativos que la regulación actual a veces complica. A pesar de ello, desde haaus coliving creen firmemente en su potencial y consideran que podría ser una alternativa muy interesante incluso para otros perfiles, como el de las personas mayores.