El coste oculto de no descolgar el teléfono: así pierden clientes las empresas sin darse cuenta

En el competitivo entorno actual, el teléfono sigue siendo una herramienta clave para muchas pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, la falta de tiempo, la atención a otros clientes o el simple hecho de estar fuera de horario provoca que muchas llamadas queden sin respuesta. Este escenario, que puede parecer trivial, esconde un problema de fondo: una llamada no atendida es, en la mayoría de los casos, un cliente que no vuelve. Para analizar esta situación y sus soluciones, hablamos con Alberto Castiel, fundador de Llamada Perdida, una solución perteneciente a minute-call.com. La pregunta es directa: ¿qué hace un cliente cuando una empresa no responde a su llamada? La respuesta, según Castiel, es igualmente sencilla y demoledora. "Seguramente te has visto en la situación de llamar a un negocio de cualquier tipo, desde un restaurante hasta una clínica, y si no te cogen el teléfono, ¿qué haces? Pues llamar al siguiente en la lista de Google". Este comportamiento es un reflejo del mundo de inmediatez en el que vivimos, donde la paciencia es escasa. Los negocios que no cogen el teléfono, ya sea por estar ocupados o fuera de horario, "al fin y al cabo, le están cediendo el negocio a la competencia". Para atajar este problema, surgen soluciones como Llamada Perdida, que resuelve la pérdida de oportunidades por no poder atender el teléfono. El fundador de la compañía lo define como un "recepcionista virtual" que funciona como "una extensión del equipo de cada negocio". Este servicio se encarga de responder cada llamada de forma ininterrumpida, 24 horas al día, 7 días a la semana, garantizando que ninguna consulta quede en el aire y que el negocio no se resienta por no poder estar siempre disponible. Las funciones de este servicio van mucho más allá de simplemente coger el teléfono. El equipo de Llamada Perdida gestiona desde tareas informativas básicas hasta la toma de decisiones delegadas por el cliente. Entre sus servicios se encuentran tres categorías principales: la toma de mensajes para transmitir la información relevante al equipo interno; la gestión de citas y reservas; y la cualificación de leads. Este último punto es especialmente valioso para negocios que invierten en marketing digital y reciben un gran flujo de llamadas, como "agencias inmobiliarias que publican un anuncio de alquiler o compraventa", ayudando a filtrar y organizar la demanda para no sobrecargar al equipo. Es importante diferenciar este servicio de un centro de llamadas convencional. Alberto Castiel subraya que un call center "rara vez va a trabajar con un negocio pequeño", ya que su modelo está dirigido a grandes corporaciones como "un Iberdrola o un Vodafone". Por el contrario, Llamada Perdida se presenta como un "servicio de secretaría virtual" pensado para adaptarse a las necesidades de pymes como "una clínica, una agencia o un restaurante". La principal diferencia radica en la cercanía y la personalización, sin los elevados mínimos de servicio que exigen los grandes operadores. El objetivo es que el cambio en el día a día de la empresa sea "para bien", pero alterando los procesos internos lo menos posible. "Hoy en día hay mucha gente que vende tecnología que tiene una curva de aprendizaje y que te obliga a cambiar tu forma de trabajar", explica Castiel. La filosofía de su empresa es la contraria: integrarse totalmente en el proceso actual del cliente. "No te vamos a obligar a usar un software diferente", asegura. Si el canal de comunicación preferido del cliente es el correo electrónico o WhatsApp, la información de cada llamada se transmite por esa vía, evitando la necesidad de aprender a usar una nueva aplicación y buscando siempre "facilitarte la vida lo máximo posible". Aunque podría pensarse que este servicio es más necesario en unos sectores que en otros, la realidad es que su aplicabilidad es muy amplia. "Somos muy agnósticos en cuanto a eso", afirma el fundador. El factor más crítico no es el sector, sino el volumen de llamadas entrantes y el negocio que se puede escapar por no gestionarlas. La cartera de clientes es variada e incluye desde "despachos de abogados, agencias y clínicas" hasta "un club náutico". Lo relevante, insiste, es "que a ti se te escape negocio o pierdas mucho tiempo por perder llamadas". En cuanto al coste, la propuesta se adapta a distintas necesidades y volúmenes. Con un equipo de agentes nativos situados en España, el precio parte de 139 euros al mes más 1,59 euros por llamada. Para empresas con un volumen muy alto y llamadas más transaccionales, ofrecen una solución con agentes de inteligencia artificial desde 189 euros mensuales con un importante volumen de llamadas incluido. Sin embargo, Castiel invita a no pensar solo en el gasto, sino en el retorno de la inversión. El fundador califica el servicio como "una mejora operativa obvia", ya que el retorno puede ser muy significativo. "Es una inversión que puede dar hasta retorno de 20 veces la inversión", destaca. Pone como ejemplo una clínica con un ticket medio de 500 euros: con captar un solo cliente que de otro modo se habría perdido, el servicio queda amortizado casi al instante. La conclusión es clara: en un mercado donde cada contacto cuenta, perder una llamada es un lujo que pocas empresas pueden permitirse.