El invierno no da tregua en la provincia de Lugo, donde las incesantes precipitaciones han provocado la crecida del río Miño a su paso por la capital. El caudal ha inundado parte del paseo de ribera y afecta a las instalaciones del Club Fluvial y del Balneario, que se ha visto obligado a activar sus bombas de achique las 24 horas del día para evitar que el agua anegue la planta baja, donde se encuentran las termas romanas. Desde el balneario confirman que, según los datos de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, el nivel del río sigue en subida. “Si no bombeáramos, tendríamos toda planta baja con agua”, explica Carmen, una de las trabajadores de este establecimiento hotelero ubicado a la orillas del Miño -en cuya planta baja se encuentran las termas romanas de la ciudad-. En la montaña de Lugo, la situación no es mejor. Aunque ya no hay grandes acumulaciones, el alcalde de Cervantes, Benino Gómez, ha señalado que hacía años que no se registraban nevadas durante tantos días seguidos. Por encima de los 1.100 metros, según afirma, “prácticamente nieva todos los días”, una nevada sobre la otra. Precisamente en Cervantes, las fuertes lluvias han causado el derrumbe parcial de la carretera provincial LU-P-1402 a su paso por la parroquia de Vilaver. La Deputación de Lugo ha tenido que restringir el tráfico en esta vía, que une San Martiño de Ribeira con Vilaquinte. A pesar del cierre, se ha habilitado una solución para el transporte escolar. Los niños cruzan a pie un tramo de pocos metros en la zona del socavón para subir al autobús al otro lado. El alcalde lo considera una “solución temporal” para evitar que los escolares tengan que realizar un recorrido excesivamente largo. El patrimonio histórico también ha sufrido las consecuencias del temporal. El pasado sábado se produjo el derrumbe de un tramo de la Muralla de Lugo a la altura de la Rúa do Moucho, una parte que correspondía a una reconstrucción de los años 20 del siglo pasado. Las intensas lluvias han sido señaladas como la causa principal del desprendimiento. Ya han comenzado las obras de restauración del lienzo interior. Según ha informado el delegado territorial de la Xunta, Javier Arias, las piedras desprendidas se están retirando para ser utilizadas en la futura reconstrucción. “La zona de desprendimiento está totalmente perimetrada, esto permite mantener abierto el paso por el adarve”, aseguró Arias, lo que garantiza la seguridad para que lucenses y visitantes sigan paseando por el monumento. No obstante, el tránsito peatonal por la Rúa do Moucho sí permanecerá cortado para facilitar los trabajos. Y el tiempo no parece que vaya a dar una tregua. La previsión para las próximas horas mantiene el cielo cubierto y las precipitaciones intermitentes, que pueden ser localmente fuertes. Además, se esperan fuertes vientos del suroeste en el litoral, con olas que podrían alcanzar los 7 metros de altura. Las temperaturas, sin embargo, experimentarán un ascenso notable, con máximas de 17 grados en Viveiro y hasta 19 en Ribadeo.