Hay lecturas que entretienen y otras que dejan una marca difícil de borrar. Para Pedro Pascal, una de esas novelas decisivas pertenece al siglo XIX y sigue siendo, más de un siglo después, una de las cumbres indiscutibles de la literatura universal. Él mismo lo resumió con una honestidad desarmante: “Sé que suena pedante, pero este libro fue realmente un punto y aparte para mí”.