Hay películas que envejecen mal y otras que, como el buen cine, parecen ganar fuerza con el paso del tiempo. El curioso caso de Benjamin Button pertenece claramente al segundo grupo. Estrenada en 2008 y considerada una de las grandes películas de su año, hoy regresa a la televisión en abierto como una excusa perfecta para redescubrir una historia tan ambiciosa como profundamente emotiva.