La larga batalla judicial de los hijos de Naty Abascal suma un nuevo capítulo, y no precisamente favorable. Rafael y Luis Medina se quedan, por ahora, sin la millonaria parte de la herencia de su abuela, la duquesa de Medinaceli. La Audiencia Provincial de Sevilla ha revocado la sentencia que obligaba a la Fundación Casa Ducal de Medinaceli a abonar 40,5 millones de euros a los nietos de la aristócrata, una decisión que supone un duro revés tras más de una década de litigios familiares. La resolución favorece a Ignacio Medina, duque de Segorbe y presidente de la fundación creada por la propia duquesa, que siempre ha defendido que la voluntad de su madre era preservar íntegro el patrimonio histórico bajo la institución y no fragmentarlo entre los herederos. Con este giro judicial, la reclamación económica de los seis nietos —entre ellos Rafael y Luis— queda desestimada en segunda instancia. El conflicto se remonta al fallecimiento de Victoria Eugenia Fernández de Córdoba, duquesa de Medinaceli, en agosto de 2013. Desde entonces, varios de sus descendientes iniciaron acciones legales para reclamar lo que consideran su legítima. Rafael y Luis Medina, hijos de Naty Abascal y del fallecido duque de Feria, aspiraban a percibir algo más de cuatro millones de euros cada uno dentro de esa cuantía global. En 2021, un juzgado de Sevilla les dio la razón en primera instancia, reconociendo su derecho y condenando a la fundación al pago. Sin embargo, Ignacio Medina recurrió la sentencia y la Audiencia Provincial ha terminado anulando aquel fallo inicial, avalando la estructura patrimonial diseñada por la duquesa décadas antes de su muerte. Lejos de dar la batalla por perdida, los nietos anuncian que continuarán el proceso judicial. El actual duque de Feria insiste en que no se trata únicamente de una cuestión económica, sino de respetar lo que consideran la voluntad final de su abuela. «El fallo, si lo lees, no es nada claro, pero vamos al Supremo a recurrirla 100%», aseguró a '¡Hola!', dejando entrever que la disputa está lejos de cerrarse. Y remató con una frase que resume la postura de los demandantes: «Solo queremos que se cumpla la última palabra de nuestra abuela, sin más, su último testamento». Mientras tanto, la Fundación Casa Ducal de Medinaceli mantiene intacto su patrimonio y la fractura familiar continúa abierta, con un pulso legal que, doce años después, aún no ha dicho su última palabra.