El nuevo geriátrico de Santiago, en Maó, acumula un retraso de más de tres años y un sobrecoste que ya alcanza 1,5 millones de euros. La consellera de Bienestar Social del Consell Insular de Menorca, Carmen Reynés, ha explicado que la infraestructura, aunque prácticamente finalizada, todavía no puede abrir sus puertas debido a deficiencias detectadas. El objetivo principal, según Reynés, es que "pueda estar abierto cuanto antes, pero lo que tenemos claro es que se ha de abrir de manera segura". El principal motivo del retraso actual son los ajustes necesarios en instalaciones clave como la cocina, que han obligado a realizar una nueva licitación. Reynés ha calificado estas actuaciones como de "una magnitud considerable" y ha asegurado que hasta que no se solucionen, no se podrá montar este espacio fundamental para el funcionamiento del centro. A este problema se suman otros "errores en la ejecución de las obras" producidos durante los últimos años. Entre ellos destaca la retirada de un transformador eléctrico que mantuvo los trabajos parados durante meses. La consellera ha señalado que, por ahora, la prioridad es "avanzar en la finalización de las obras" y que más adelante "ya se pedirán las responsabilidades que se consideren". El nuevo centro de Santiago dispondrá de 120 plazas de dependencia. El plan del Consell es trasladar allí tanto a los usuarios como a los trabajadores de la actual residencia de Maó. Este movimiento permitirá acometer las obras de reforma necesarias en el antiguo centro, cuyas condiciones "no son las más adecuadas", según ha valorado la consellera. Reynés ha evitado dar una fecha de apertura exacta debido a los imprevistos que van surgiendo. Sin embargo, existe una previsión aproximada de que a finales de mayo podrían estar listas las obras de la cocina. Tras la finalización, comenzará un complejo proceso administrativo que incluye la cesión del edificio al Ayuntamiento de Maó, la obtención de licencias y la organización del personal, un trabajo que se está realizando conjuntamente con el Govern Balear. La falta de personal es uno de los grandes "dolores de cabeza" para la puesta en marcha de las nuevas infraestructuras sociosanitarias. En total, se calcula que para las tres nuevas residencias de la isla, incluyendo la de Santiago y la de Es Castell, se necesitarán unos 120 profesionales de diferentes categorías. "Para Menorca, la verdad es que es un número muy importante", ha admitido Reynés. Para afrontar este desafío, el Consell trabaja en la reactivación del consorcio sociosanitario, un ente creado en 2007 que no ha cumplido sus objetivos. La idea es que este consorcio gestione las residencias de forma mancomunada, convoque las bolsas de personal y ofrezca mejores condiciones laborales con contratos de más larga duración para atraer y retener a los trabajadores.