«Desde hoy ya no me representa Wasserman, la agencia de talentos encabezada por Casey Wasserman », ha escrito Chappell Roan en un comunicado que ha compartido en sus redes sociales. Su decisión viene propiciada por la aparición del empresario, que también es el presidente del comité olímpico, en los papeles de Epstein. Supuestamente el magnate, nieto de uno de los más conocidos representantes de artistas del mundo, tendría relación con el condenado pederasta y con Ghislaine Maxwell. No es la única que ha tomado esta decisión. La cantante Bethany Cosentino, de Best Coast, o las bandas Beach Bunny y Wednesday también han abandonado la compañía en los últimos días. Por otro lado, en el ambiente deportivo y político se insta a Wasserman a que renuncie a su puesto en el comité olímpico. Chappell Roan ha asegurado que toma esta decisión por ella misma y también por su equipo. «Mantengo el listón más alto para mis equipos y tengo también la responsabilidad de protegerlos. Ningún artista, agente o empleado debería tener que defender o mirar para otro lado ante acciones que entran en profundo conflicto con nuestros valores morales», ha revelado. Pero ya en 2024 otro escándalo había rodeado a Wasserman y Billie Eilish , que formaba parte de la agencia entonces, decidió abandonarla también. Por aquel entonces Casey fue acusado de haber tenido múltiples romances con empleadas jóvenes a lo largo de los años. Chappell Roan no era aún el personaje que es ahora, una figura de la música internacional que deslumbra en cada alfombra roja y gala de premios, pero ya estaba en la lista de talentos de la compañía desde hacía un año. Y entonces no hizo nada. «Esta decisión refleja mi creencia de que un cambio importante en nuestra industria requiere responsabilidad y liderazgo que se gane la confianza», ha compartido Chappell. La intérprete ha hablado en varias ocasiones sobre el lado malo de la fama, y también ha reclamado que como artista se la respete a ambientes donde históricamente no ocurre. Como por ejemplo, en el photocall de los Grammy el pasado año, cuando gritó a un fotógrafo para que se dirigiera a ella de manera más amable. También ha exigido que los fans respeten su tiempo libre como persona más allá del personaje, de la diva del pop, y que no se dirijan a ella por su nombre propio sino el de artista. Pero el problema de Casey Wasserman va mucho más allá de personalidades tan echadas para delante. Por eso, al verse relacionado con Epstein, hizo llegar un comunicado. « Me arrepiento profundamente de mis intercambios con Ghislaine Maxwell, que tuvieron lugar hace dos décadas, antes de que sus horribles crímenes se hicieran públicos», expresó entonces. «Nunca tuve relación personal o empresarial con Jeffrey Epstein. Como se ha documentado, fui a un viaje humanitario como parte de la delegación que iba con la Fundación Clinton en 2002 en el avión de Epstein. Siento mucho haber tenido asociación con cualquiera de los dos», aseguró entonces. Casey Wasserman, de 51 años, es el fundador y director ejecutivo de Wasserman, una agencia de marketing deportivo y talento, además de presidir el comité organizador de Los Ángeles para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2028. Pero su apellido viene de lejos: su abuelo, Lew Wasserman, considerado como el último de los más legendarios magnates de las películas. Empezó su carrera en MCA (Music Corporation of America) y terminó comprando Universal Studios, entre otros negocios con los que se convirtió en el 'rey de Hollywood'.