La polémica acompaña a la quinta edición del Benidorm Fest desde que RTVE confirmó que mantendría el formato, pese a que España no participará este año en el Festival de Eurovisión. La decisión ha generado debate sobre la relevancia del certamen, dado que una de sus principales motivaciones históricas era seleccionar al representante nacional para el concurso europeo. Una decisión que podría motivar una bajada en los indices de audiencia de La 1 al carecer del atractivo de descubrir qué propuestas musicales competirían por España en Eurovisión.