Así es el restaurante de Valencia que sirve un menú a 5,50 euros y que ayuda a la inserción laboral de jóvenes con necesidades especiales

En el corazón de Valencia, en el número 31 de la calle Caballeros, se encuentra la Casa de los Obreros, una asociación sin ánimo de lucro que alberga un proyecto único. Tal y como han contado en el programa Herrera en COPE Valencia, este lugar es a la vez un comedor social y una escuela de hostelería especializada en formar a alumnos con necesidades educativas especiales o en riesgo de exclusión para su futura inserción laboral. La presidenta de la asociación, Marta Canti, explica que la entidad nace en 1908 como un sindicato católico de trabajadores que buscaban mejorar su situación personal y laboral. Hoy, la asociación gestiona un teatro arrendado, cuyos ingresos permiten financiar la labor social, una residencia de mayores en Estivella, el comedor social y la escuela de formación. La filosofía del centro se aleja de la enseñanza tradicional para centrarse en la práctica real. “Nuestra filosofía es que ellos adquieran la máxima autonomía posible”, afirma Canti, explicando que se busca simular un entorno laboral donde los alumnos, aunque guiados por profesores, se desenvuelven con total autonomía. Los estudiantes gestionan todo el proceso, desde la compra de ingredientes y la gestión del almacén hasta el cocinado y la limpieza final. Más allá de la cocina, el objetivo es formar a personas íntegras. En el centro, una pizarra detalla las responsabilidades diarias de cada uno, un reflejo de la importancia que se le da a la disciplina y el compromiso. Para la presidenta, es fundamental que los alumnos “lleguen con puntualidad, vayan limpios, aseados y, sobre todo, que sean buenas personas. Que sean buenos ciudadanos y buenos trabajadores, es lo más importante en nuestra enseñanza”. El restaurante ofrece un menú diario de lunes a viernes que se actualiza cada día con un precio de 5,50 euros. Este incluye un primero a elegir, como arroz con calamares o tallarines a la boloñesa; un segundo, como lomo con salsa de champiñones o cola de rape almendrada, además de un postre elaborado por los alumnos de pastelería, que según aseguran, “todos los clientes dicen que está muy bueno”. El precio se ha mantenido bajo de forma consciente. “Ha estado unos 10 años costando 5 euros”, detalla Canti, pero la subida de costes les obligó a un pequeño ajuste. La decisión de no subirlo más responde a la vocación de la entidad: “Somos una asociación sin ánimo de lucro, y vamos a intentar mantenerlo para cubrir costes. No lo hemos subido más un poco por caridad". Los alumnos son los verdaderos protagonistas. Jesús, aprendiz de cocina, explica que se apuntó tras una experiencia en la escuela de verano y ahora afronta su segundo año con ilusión. “Me siento orgulloso, porque puede ser que algún día me salga un buen trabajo y tenga un un buen un futuro laboral”. En la sala, Álex, aprendiz de camarero, se encarga de preparar las mesas y atender a los clientes. Decidió apuntarse porque “en el otro colegio me hacían mucho bullying y quería aprender cosas nuevas”. Ahora, lo que más le gusta de su labor es precisamente “estar con los clientes y hablar con ellos”. La Casa de los Obreros se ha consolidado así como un proyecto donde cada plato servido no solo alimenta a un comensal, sino que también construye el futuro profesional y personal de sus jóvenes aprendices.