Sin sorpresas: la derogación de la Ley de Memoria Democrática de Baleares sigue su curso tras fracasar la enmienda a la totalidad promovida por los grupos de la izquierda. Los progresistas sabían que este sería el resultado y que la votación serviría sólo como debate para marcar posturas; sobre todo para afear al PP sus cesiones a Vox y el giro tras haber pactado con la oposición que esta norma se mantendría: «La presidenta no tiene palabra», han dicho.