Para los padres es muy frustante que sus hijos les ignoren . Tener que decirles algo una y otra vez, alzar la voz o tratar de llamar su atención de alguna forma puede resultar desesperante y llevar al enfado. Sin embargo, el neuropsicólogo Álvaro Bilbao llama a modificar estas reacciones para lograr una comunicación óptima con los menores, ya que «no es falta de respeto, sino de control de la atención». «Cuando un niño no te escucha no es porque no te respete, sino porque su foco de atención está puesto en otra cosa», precisa el experto. Según él, «es como si tuvieran unos auriculares puestos y no procesaran tus palabras». Por eso, recomienda no reaccionar de forma airada, sino pararse a respirar y seguir tres pasos que, aunque puedan parecer complicados al principio, proporcionarán mejores resultados. El primer paso, enumera, es evitar «tres patrones de comunicación que han mostrado inhibir la atención de los niños ante la voz de sus padres». «Los estudios demuestran que estos métodos solo consiguen que cada vez presten menos atención a tu voz», advierte Bilbao. Estas son reacciones naturales cuando nos enfrentamos a estos momentos de frustración, pero el neuropsicólogo aboga por otras más moderadas. Aquí entra en juego el segundo paso, que consiste en seguir alguna de las tres estrategias que propone. El especialista señala que estas técnicas pueden combinarse, «pero asegúrate de combinar una de estas frases con un impacto, físico, auditivo o visual ». El tercer y último paso que sugiere es esperar en silencio su reacción: «Inmediatamente después deja una pausa de dos o tres segundos que dará tiempo a su cerebro para cambiar el foco atencional y poner toda su capacidad de escucha y procesamiento en tu voz».