El Papa León XIV ha dado luz verde a la beatificación de Fulton Sheen, sacerdote norteamericano que dejó una huella profunda en el ámbito de la comunicación social a través de sus colaboraciones en televisión y radio. Aún falta por determinar el lugar y la fecha de la beatificación del obispo, aunque la autorización vaticana ha sido acogida con satisfacción por la diócesis de Peoria. Miembro de la Tercera Orden Carmelita, Sheen nació en 1895 en Illinois. A los 24 años fue ordenado sacerdote en la diócesis de Peoria. Destacó como teólogo de renombre, ganando el Premio Cardenal Mercier de Filosofía Internacional en 1923, asignatura que impartía en la Universidad Católica de América. En 1951 su vida dio un giro de 180 grados, cuando el Papa Pío XII le nombró obispo auxiliar de Nueva York, cargo que desempeñó hasta que, en 1966, Pablo VI le hace titular de la diócesis de Rochester. Pero además de su ministerio sacerdotal y episcopal, por lo que Fulton Sheen pasó a la historia fue por su capacidad comunicativa. No en vano durante veinte años, de 1930 a 1950, presentó el programa radiofónico nocturno 'La hora católica' en NBC. Su éxito le catapultó al medio televisivo, donde presentó 'Life Is Worth Living' ('Vale la pena vivir') en la década de los cincuenta y, en los sesenta, 'The Fulton Sheen', donde Sheen llevó la enseñanza católica a los hogares estadounidenses en una época en la que la programación religiosa rara vez llegaba al público general. Su carisma y personalidad en la pequeña pantalla le llevó a ganar en dos ocasiones el 'premio Emmy', galardón más importante de la industria televisiva estadounidense. Sus programas fueron retransmitidos décadas después de su fallecimiento en 1979 por algunos canales de televisión. Y es que el sacerdote está considerado como uno de los pioneros en transmitir el Evangelio en los medios. En sus últimos años de vida, se desempeñó como director nacional de la Sociedad para la Propagación de la Fe, apoyando la labor misionera en todo el mundo. La causa de canonización de Fulton Sheen se remonta al año 2002. Una década más tarde, Benedicto XVI reconoció oficialmente un decreto de la Congregación para las Causas de los Santos que declaraba que vivió una vida de 'virtudes heroicas', que es el paso previo a la beatificación. Ya en el Pontificado de Francisco, en el año 2014, los médicos aprobaron por unanimidad el milagro atribuido a la intercesión de Sheen: la recuperación de un bebé, James Fulton, sin pulso al nacer durante más de una hora, que incluso había sido declarado muerto después de que sus padres oraran por la recuperación de la criatura pidiendo la intercesión de Sheen. El bebé logró sobrevivir sin secuelas físicas o mentales. Sin embargo, la causa se vio interrumpida como consecuencia de una disputa legal sobre la ubicación de los restos de Fulton Sheen, enterrado en Nueva York, pese a que la Santa Sede solicitara el traslado a Peoria para su inspección oficial y la toma de reliquias de primera clase, una solicitud inicialmente denegada por la archidiócesis neoyorkina. Tras años de litigio, en 2019 un tribunal de Nueva York dio luz verde al traslado. Ese mismo año el Papa Francisco reconoció el milagro de Sheen, pero nuevamente el proceso se estancó, esta vez por las investigaciones sobre abusos sexuales en el estado de Nueva York que podían salpicar al que fuera su obispo auxiliar. Una vez que se demostró que el obispo de Rochester no estaba implicado en aquellos escándalos, la causa volvió a tomar impulso. Y es que la devoción por Sheen nunca decayó. Ahora León XIV ha aprobado su la beatificación, que ya espera fecha y lugar.