El futuro del museo de Nino Bravo en Aielo de Malferit, su localidad natal, ha quedado en el aire tras la decisión de la familia del artista de no renovar los contratos de cesión de bienes y marca, una medida que se anunció el pasado viernes y que se produce en un contexto de desacuerdo con el Ayuntamiento por el «deterioro» de piezas, «falta de mantenimiento» y la ausencia de «dinamización» de la figura del autor. Ante esta situación, la Diputación de Valencia ha anunciado este martes su intervención para mediar y tratar de evitar el cierre definitivo. No obstante, la corporación provincial no ha sido la única institución que se ha interesado por el legado del artista, puesto que el Ayuntamiento de Valencia también ha comunicado que se ha puesto en contacto con la familia para ofrecer la ciudad como posible destino de los bienes, en caso de que finalmente sean retirados del museo. Por su parte, la Diputación ha trasladado una propuesta a la familia y a la empresa promotora basada en la profesionalización de la custodia de las piezas dentro de la Red de Museos Etnológicos . Se trata de dar una respuesta técnica y profesional que asegure la integridad de la colección y evite que el legado de Nino Bravo abandone el municipio donde reside su arraigo, según detalla la institución provincial en un comunicado. Cabe recordar que el consistorio de Aielo de Malferit difundió este pasado viernes un bando municipal en el que se detallaba la voluntad de la familia de no renovar los contratos de cesión, por lo que se anunciaba el cierre del museo de manera inmediata. Al respecto, el presidente de la Diputación, Vicent Mompó, ha destacado que «esta acción sigue la línea de éxito de otras iniciativas itinerantes y descentralizadas de la Diputación, como son las muestras itinerantes del MuVIM y el Museu Valencià d'Etnologia (L'ETNO), que llevan la cultura fuera de la capital valenciana». «Buscamos atender la voluntad de la familia de iniciar un nuevo ciclo con una gestión profesional que asegure la catalogación y el tratamiento adecuado de las piezas para garantizar la viabilidad del museo en Aielo de Malferit», ha destacado, al tiempo que ha subrayado «la importancia de este museo para el pueblo y la comarca». En la misma línea, la vicepresidenta primera de la Diputación y diputada de Comarcalización, Natalia Enguix, ha señalado que para un municipio como Aielo de Malferit este espacio no es una infraestructura más, sino su «seña de identidad y su orgullo, por lo es nuestra obligación como el ayuntamiento de ayuntamientos que es la Diputación salir en defensa de las iniciativas que vertebran el territorio». En este sentido, Enguix ha lamentado la «deficiente gestión» local que ha manifestado la familia y ha llevado a esta situación, al tiempo que ha recalcado que, «aunque Valencia capital cuenta con ingentes recursos culturales, el museo debe permanecer vinculado a su origen». «Somos conscientes que la familia quiere trasladar una parte de ese museo a València, pero desde la Diputación queremos que el mito de Nino Bravo perdure y crezca más aún en su propia casa garantizándoles una alternativa que dote el legado del cantante de mayores garantías de seguridad, mantenimiento y difusión», ha añadido. El museo de Aielo se abrió en 2006 con una selección de objetos personales y profesionales cedidos por la familia, los fans y amigos de Nino Bravo. Se trata de piezas de material audiovisual, fotográfico, sonoro y escrito relacionados con el cantante, entre ellas algunas singulares como el micrófono y los trajes utilizados por el cantante durante sus actuaciones, su libro de escolaridad, su cartilla militar o fotografías de su infancia y juventud.