Raquel Molina abre la puerta de su casa con la resignación de quien lleva demasiado tiempo esperando una solución. Vive en una vivienda social en Las Moreras y desde hace años las filtraciones de agua procedentes del piso superior se han convertido en su dolor de cabeza. En su piso hay cubos, manchas de humedad y puertas hinchadas o rotas por las filtraciones. "Tengo que usar un paraguas para poder entrar al baño", cuenta. El suelo permanece mojado, la luz funciona solo en algunas habitaciones y parte de la despensa ha tenido que tirarla en varias ocasiones por el agua.