"Estos hermanos gallegos fueron a juicio porque uno se convirtió en heredero okupa. Se fue a vivir con los padres, estos fallecieron, se quedó en la casa y no firmó la herencia"

Este mes de febrero ha entrado en vigor el Real Decreto que prorroga durante todo este año la suspensión de los desahucios de personas vulnerables. Una medida que comenzaba en plena pandemia de COVID, en el 2020, y que se extiende desde entonces. Esta norma, que nació para evitar la expulsión de quienes no podían pagar el alquiler por falta de ingresos durante el confinamiento, ha servido, en ocasiones, como subterfugio para los llamados "inquiokupas". Sin embargo, ahora además de okupas e inquiokupas emerge una nueva figura que genera graves conflictos familiares y económicos: el "heredero okupa". Se trata de un fenómeno que, según explica el abogado Antonio Martínez, socio de Martínez Lafuente Abogados, "ocurre cuando hay una herencia y hay una vivienda, por ejemplo, y uno de los herederos, antes de repartirse la herencia, se queda en la casa a vivir". Esta acción unilateral tiene consecuencias devastadoras para el resto de los coherederos, ya que, en la práctica, "se bloquea todo, porque no se puede vender la vivienda, y, bueno, es una situación que perjudica a todos". La pkupación  por parte de un familiar impide avanzar en el reparto de bienes y ejecutar la venta del inmueble, dejando al resto de beneficiarios en un limbo legal y financiero. La proliferación de este tipo de okupa se explica, en gran medida, por el contexto económico actual. Para el heredero que decide atrincherarse en la propiedad, la ventaja es clara. Como señala Martínez, "el heredero okupa está en una vivienda que le sale gratis, no paga un alquiler, puede estar en una zona buena" de la ciudad. Este experto advierte de que la situación va más allá del mero ahorro del alquiler. En algunos casos, estos herederos okupas han llegado a alquilarlo en negro.  "No es que se ahorra el alquiler, es que alquilan en negro, con lo cual incluso ganan dinero, es un fenómeno que va a más", detalla este abogado. La situación se vuelve todavía más compleja y difícil de gestionar cuando en el inmueble okupado por el heredero también reside un menor. En Galicia, este bufete de abogados tuvo que atender el caso de una familia compuesta por tres hermanos. Según relata Martínez, uno de ellos "se fue a vivir con los padres, con la excusa de que iba a cuidarlos, no los cuidaba, y se quedó en la casa". Tras el fallecimiento de los progenitores se negó a firmar la herencia, lo que obligó a sus hermanos a emprender un largo proceso legal. "Al final tuvimos que ir a juicio, y al final, desalojamos, pero tardó", concluye. Para las familias que se encuentran en esta encrucijada, la recomendación principal de los expertos es no demorarse. "Lo primero es no dejar pasar el tiempo", insiste Antonio Martínez. A menudo, los lazos afectivos frenan la toma de acciones legales. El resto de familiares se preguntan: "¿cómo vamos a demandar a mi hermano o a mi hermana?". Sin embargo, el abogado subraya que es fundamental "darse cuenta  que es una situación que perjudica a todos". Por ello, el primer paso es requerirle legalmente que abandone la vivienda con un burofax. "Si no se va, pues habría que demandarlo y echarlo". La clave es actuar en cuanto se detecta el problema. Aunque es difícil impedir que un hijo se mude a casa de sus padres en vida, este movimiento puede ser "un síntoma claro de que al final puede haber un heredero okupa". Por ello, la prevención en la medida de lo posible es fundamental. El testamento se convierte en una herramienta clave para minimizar futuros conflictos. Martínez aconseja "evitar condominios" y, en su lugar, "intentar atribuir bienes concretos a cada heredero". De esta forma, si se prevé que uno de los hijos puede ser conflictivo, es preferible "no dejarle ninguna casa, dejarle otros bienes", para proteger así el patrimonio y la paz del resto de la familia.