España acredita en los últimos tres o cuatro años una cifras de crecimiento del PIB y creación de empleo que no admiten la comparación con el resto de grandes países de la Unión Europea y que son punteras a nivel del resto de las grandes economías desarrolladas. Un vigoroso crecimiento macroeconómico del que el Gobierno presume siempre que puede, pero que tiene un reverso oscuro, que es su accidentada traslación a la situación financiera real de los hogares, muy castigados por la inflación y por las dificultades para recuperar el poder adquisitivo perdido. La última actualización de los datos de la OCDE sobre ingresos reales per cápita de las familias revela que desde que el PIB español y los ingresos... Ver Más