Para miles de mujeres, el diagnóstico de una patología uterina —como la hiperplasia, los pólipos o la adenomiosis— marca el inicio de un calvario . De sangrados abundantes, dolor crónico y una angustiosa falta de alternativas terapéuticas. A menudo, la única solución definitiva propuesta por la medicina actual es la histerectomía, una cirugía mayor para extirpar el útero que acaba con cualquier deseo de maternidad y conlleva una recuperación compleja. En este escenario de desesperación clínica, el hallazgo de que fármacos como Ozempic o Wegovy pueden actuar como un escudo protector supone un giro de guion inesperado que promete cambiar el estándar del cuidado ginecológico. Una investigación internacional de gran escala, publicada hoy en la prestigiosa revista ' JAMA Network Open ', aporta una evidencia esperanzadora: el uso de fármacos agonistas del receptor de GLP-1 —populares por su uso contra la diabetes y la obesidad— reduce drásticamente el riesgo de desarrollar cáncer de endometrio . El estudio, un análisis de cohorte que incluyó a 444.820 mujeres, revela que las pacientes que recibieron la terapia combinada (GLP-1 más progestágenos) tuvieron un riesgo un 66% menor de desarrollar este tumor en comparación con aquellas tratadas únicamente con la terapia hormonal convencional. «Encontramos que la combinación de agonistas de GLP-1 con progestágenos se asocia con un riesgo significativamente menor de desarrollar cáncer de endometrio en comparación con el tratamiento estándar», explican los autores en el estudio. «Esta asociación protectora se mantuvo constante en todos los subgrupos, independientemente del índice de masa corporal (IMC), la edad o la vía de administración del fármaco». Históricamente, el cáncer de cuello uterino (cérvix) dominaba las estadísticas de las consultas. Sin embargo, gracias a la vacunación y las revisiones , ese tumor ha retrocedido en los países desarrollados, dejando paso a una mayor prevalencia del cáncer de endometrio. Este es ya el tumor del aparato reproductor femenino más frecuente en España , íntimamente ligado a la inflamación y a los desajustes metabólicos. La relevancia de este hallazgo reside en que los fármacos GLP-1 no solo ayudan a controlar el peso, sino que parecen poseer propiedades antiinflamatorias y antitumorales directas en el tejido uterino . Al «limpiar» el entorno metabólico, estos medicamentos permiten que el tratamiento hormonal sea mucho más eficaz, atacando la raíz del problema que causa el sufrimiento diario de tantas pacientes. Además de la prevención oncológica, la investigación —liderada por expertos de la Universidad Johns Hopkins (EEUU) y la Universidad Médica de Chung-Shan, en China— observó un beneficio vital para la calidad de vida de las mujeres: una notable reducción en la tasa de histerectomías . Sobre este punto, los investigadores son contundentes: «Observamos que las pacientes tratadas con esta combinación terapéutica presentaban una menor tasa de extirpaciones de útero tras dos y cinco años de seguimiento». Evitar el paso por el quirófano no solo reduce los costes sanitarios y las bajas médicas por incapacidad, sino que preserva la integridad física y los deseos de fertilidad de las pacientes. Aunque los investigadores subrayan que son necesarios más ensayos clínicos para definir protocolos exactos, este hallazgo abre una nueva vía en la medicina personalizada. En un contexto donde estas patologías ginecológicas suelen tardar años en diagnosticarse, el reposicionamiento de estos fármacos metabólicos ofrece, por fin, una respuesta a la desesperación de miles de mujeres .