Sánchez y saber irse

Quizá porque lo político se ha convertido en un ruido de fondo tan insistente como molesto, me descubro repasando mi propia historia, la de nuestro pequeño clan, para recordar que hay cosas que sí permanecen: las amistades, la familia improvisada, los rituales que seguimos repitiendo aunque la edad o las circunstancias nos empujen hacia otro lado. Teresa y yo fuimos la primera pareja de la panda en casarnos. Estrenamos un segundo sin ascensor, dos habitaciones y un salón comedor mínimo que se convirtió en la guarida de los colegas. Los fines de semana de copas y risas eran tan habituales con ellos que casi formaban parte del mobiliario. No se interrumpieron con la llegada de nuestro primer hijo: Guzmán dormía... Ver Más